Bendita esperanza
Las pruebas son transitorias, la esperanza es eterna, nada la puede superar... En esta reflexión estaba, preparando una video-visita a una amiga, recién operada de un cáncer, desalojada de una mama, sola, divorciada de un maltratador, probablemente el causante de los tumores que pueden producir las patadas en la cabeza, en el pecho, etc., con un hijo dependiente de 48 años. Bien, pues... Querida Pili, si el daño hecho por cualquier humanoide pudiera alterar el curso de nuestro futuro, entonces estamos abocados a un daño irreparable, un final sin retorno para todos los damnificados, mientras el mal se beneficia de la injusticia al vivir más, vivir sin restricción, vivir de la vida robada al prójimo. Si no ha de haber un juicio definitivo, un juicio absolutamente justo que derive en un estado justo, un estado que impida la injusticia, impidiendo ya que forme parte de la ley misma, del estado mismo y de la sociedad misma, entonces la vida está a punto de terminar para todos.
¿Que como se producirá ese estado? Lo dice el Padrenuestro: “Venga a nosotros tu Reino –gobierno– y hágase tú voluntad en la Tierra, como en el cielo”. El ser humano quiso gobernarse a sí mismo y decidir por su cuenta lo que está bien y lo que está mal, Dios ha permitido que tal pretensión pudiera probarse, para que nunca queden dudas. Ya hemos llegado al final, guerras, violencia, crimen, desafuero, hambre, contaminación, pestes, mala administración de los recursos, regímenes totalitarios, déspotas, abusivos, corruptos, engañosos. Religiones multiplicadas dedicadas a santos humanos, vírgenes, ídolos, pero alejando a los seres humanos de su Hacedor por cleros profesionales que se alían con la filosofía y a la seudociencia por considerarlas más atractivas, manipulables y negociables que la clara y absoluta Palabra de Dios.
Bueno pues, Pili, Dios no va a tardar en actuar para rescatar de este mundo a las personas que estén dispuestas a que él las gobierne y alcancen al fin la auténtica justicia, la paz verdadera, el respeto al otro, el amor como fuerza motivadora, junto con los resucitados que Dios haya determinado que merecían una segunda oportunidad, el resto desaparecerá para dar paso a un nuevo mundo: “Sin embargo, el día de Jehová vendrá como ladrón, y en este los cielos pasarán con un ruido de silbido, pero los elementos, estando intensamente calientes, serán disueltos, y la tierra y las obras que hay en ella serán descubiertas. Puesto que todas estas cosas así han de ser disueltas, ¡qué clase de personas debéis ser vosotros en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa, esperando y teniendo muy presente la presencia del día de Jehová, por el cual los cielos, estando encendidos, serán disueltos, y los elementos, estando intensamente calientes, se derretirán! Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en estos la justicia habrá de morar” (2 Pedro 3:10-13). “Y solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz” (Salmos 37:10,11).
Querida Pili, aférrate a la esperanza, ya queda menos.
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