A vueltas con la hostelería
Se van a imponer al sector hostelero en Asturias nuevas restricciones horarias debido a los rebrotes que está habiendo (alguno en este sector) en las últimas horas y días. Y los hosteleros ponen el grito en el cielo, y lo comprendo, pero no lo entiendo. El sector hostelero, en su mayor parte, lleva incumpliendo las ¿medidas de seguridad? exigidas por el Gobierno central y, después, por las comunidades autónomas. Y pongo entre interrogaciones “medidas de seguridad” porque me da la risa, Marisa, ya que con la recomendación de guardar 1,5 metros entre las mesas o barriles de las terrazas lo que se consigue es que las mesas y barriles no se contagien, pero las personas, que acaban con sus asientos pegados unos a otros, ya me dirán ustedes. Pero en este país parece que prima más el tema económico que el tema sanitario, y se está jugando con la salud de todos los españoles por culpa de abrir tanto la mano. Por eso estoy de acuerdo con Fernando Simón cuando dice: si los extranjeros no quieren venir a España, mejor para nosotros, que evitamos ser contagiados por ellos. La industria turística ha puesto el grito en el cielo, clamando por el cese inmediato del señor Simón. No se dan cuenta de que el señor Simón es médico, no economista, y la cuestión turística, aunque esta industria sea la más importante de nuestra nación, se la trae al pairo. Aquí todo el mundo se resiente: la construcción, la industria automovilística y, por supuesto, la industria turística y hostelera. En el último mes, un millón de parados más, y no son empleados de la hostelería. Por lo tanto, señor presidente de Otea, aplíquense el cuento usted y todos sus afiliados y no afiliados, arrimen el hombro, y si hay que cerrar locales porque no es rentable mantenerlos abiertos con estas restricciones, pues se cierran, porque lo más importante, vuelvo a repetir, es la salud de todos los ciudadanos, incluidos ustedes. Buena parte de la juventud de este país, y parte de la senectud, ha dado buena muestra, desde que se levantó el telón hostelero y turístico, de falta de madurez. Y esa falta de madurez la tienen que pagar, por desgracia, todos los hosteleros, incluso aquellos que cumplían a rajatabla las normas, que eso sí es sangrante. El alcohol es un mal ingrediente para combatir la covid-19 si se ingiere por la boca. Y tiene el morro de decir que “esto es poner la venda antes de la herida”. Pues claro que sí; en este momento, es lo que toca. ¿O es que usted prefiere realmente que nos hieran antes y poner remedio después, cuando para algunos ya no habrá solución? Lo que sí le recomiendo, en representación de sus asociados, es que solicite a la cogobernanza que promulgue un decreto eximiendo del pago de los alquileres o préstamos de adquisición de locales hosteleros mientras dure esta anómala situación. Digo yo que los rentistas también tendrán que apechugar con la crisis que nos toca vivir. Pues póngase manos a la tarea en este sentido y deje a los sanitarios hacer su trabajo, tanto a pie de camilla como de peana. Y recuerde que toda la culpa de esta situación la tienen ustedes: ante aglomeraciones de gente incumpliendo las medidas de seguridad, lo que tendrían que haber hecho es no servirles consumición.
Y todo esto lo digo sin acritud.
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