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El turco a las puertas de Europa otra vez batiendo sus muros

30 de Julio del 2020 - Antonio Parra Galindo (Cuideiru)

Reflexiones sobre la conversión de Hagia Sofia en mezquita

Mahoma falso profeta

Ando compungido estos días de canícula: la segunda toma de la catedral de Santa Sofía... vuelta a 1453; las cimitarras penetraron en el templo cuando el preste cantaba la epíclesis y el oficio divino no concluyó, toda la clerecía fue pasada por las armas... el Islam es una religiosa sinrazón en nombre de Dios que evangeliza con la espada o te conviertes al Profeta eres hombre muerto. Sin embargo, existe una profecía entre los popes griegos que asegura que un día el propio Señor Jesucristo cuya imagen preside grandiosa la bóveda de mosaicos (que ha sido ocluida, no sé si destruida) entrará triunfante en Hagia Sofia y concluirá él mismo la ceremonia. Sonará por las paredes de la hermosa catedral el estruendo de un “ite, missa est” gloriosso. Otro frente que abrió el Déspota Oscuro contra la vieja fe que profesamos los españoles son loas hispanicidas que campean por la Red. Seguimos dando vueltas de noria a la piedra de la Kaaba sin hallar respuesta. No podemos escudriñar los pensamientos divinos. Se borró la quibla, la catolicidad dividida perdió el asidero. ¿Tuvieron la culpa las inanes disputas teosóficas? En el Fanar de Constantinopla, sede del patriarcado, se discurría, cuando entraron los turcos en la ciudad imperial, sobre el sexo de los ángeles (“utrum angeles mingeant necne”) (¿tendrían las legiones angélicas fisiología excretoria?) Esto está pasando hoy entre nosotros. Las prensas nos atruenan las meninges sobre teoría y factores de la neumonía que se está llevando a tanta gente por delante aunque no dicen la verdad. Allí apareció Mahoma con su actitud irrevocable e intransigente y las artes aprendidas en una madrasa dirigida por un israelita de Medina. Exégetas bizantinos atribuyeron la pérdida de este punto de referencia de la gran polis de Constantino a los pecados múltiples de Roma, a las divisiones, a los gatuperios, a la lucha por el poder. Luego están las afrentas a nuestra historia: Colón dilapidado, Fray Junípero Serra, aquel bendito franciscano mallorquín que fue andando con la cruz a cuestas y un dedo malo desde Nuevo México hasta Oregón, adonde irá el buey que no are. O el asturiano Menéndez de Avilés, que trató de llevar el cristianismo a aquellos antropófagos salvajes habitantes de la Florida. Es duro asumir tanto odio y tanta hispanofobia. Resulta difícil ahora mismo, con la peste que llaman de Billy Gates, el anticristo en plena efervescencia, resistirse a suspicacias globales que ciertos entendidos en la materia tachan de conspiranoicas. Sencillamente, y dicho de otra forma: Mahoma fue un castigo de Dios, como lo es ahora el covid-19. El Corán, según los imanes, lo escribió el Profeta al dictado de las revelaciones de un arcángel, pero a mí me parece, dicho con mil respetos, un libro de hazañas bélicas como la Biblia, un tratado de urbanidad y de higiene, abluciones constantes y rezos cinco veces al día. Hay en él brotes irracionales propios de la epilepsia pues su autor padecía de gota coral, la enfermedad de los dioses. ¿Mujeres? Todas las que puedas alimentar. Mahoma se acostaba con Aixa, su favorita, pero se permitía un harén de favoritas con las que acostarse en variación durante un mes. Tomó al pie de la letra el comando del Génesis: creced y multiplicaos. En ello llevan los sarracenos ventaja sobre las demás religiones. “Conquistaremos el mundo con el vientre de nuestras mozas”. Da pavor pensar esto. En el Corán no caben las feministas ni sus insidiosos repulgos, porque da miedo. Es un texto de lo más causo, no apto para los que nos gusta la literatura, apto sólo para fanáticos. El credo muslímico, digámoslo para acabar, constituye una religión viril, y esa impronta la dejó en el idioma castellano. Hubo un enorme trasiego a lo largo de ocho siglos de lucha. En Castilla es grande el acervo de los dichos y el pensamiento muladí y el de la aljamía. Toda la lexicografía de palabras que empiezan por al (almudena, alfolí, alcanfor, almunia, almaciga, alelí, etcétera) y otras menos conocidas como “higa” (burla). Los moros ya le hacían la higa con los dos dedos de la mano a las huestes del Cid y estos les respondían con cargas de caballería. ¿Era Mahoma un abdulá o servidor de Dios o un agente de Satanás, un Mustafá, un elegido o el maestro de la perdición, el anticristo, que decía Lutero? A mí, cristiano viejo, me importa una higa, aunque no hay que perder de vista una cosa: detrás del moro está siempre el judío. Son compañeros de viaje. Fueron los hebreos los que traicionaron con don Opas a don Rodrigo en Guadalete; en ella la presidenta del PSOE anima a los ecologistas a denunciar ante la fiscalía a los gobiernos autonómicos que no acaten la protección del lobo en sus territorios. Narbona hacía esta recomendación ateniéndose a la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia (TUE), quien el pasado 11 de junio dictaminó “que la preservación rigurosa de especies protegidas, como es el caso del lobo, se deberá garantizar bajo todas las circunstancias. También en situaciones en las que un miembro se encuentre en zonas habitadas por el hombre, por lo que queda prohibida su captura o sacrificio”.

Ante la postura adoptada por su partido, Barbón, salió rápidamente en las redes sociales desmarcándose de las directrices nacionales: “El marco legal del lobo en Asturias es el plan de gestión de la especie, fundamentado en criterios científicos y refrendado varias veces en los tribunales”. Esta fue la respuesta del presidente asturiano, en la que dejaba claro que nuestra región no acataría ninguna imposición dictada desde Madrid.

La “guerra” del lobo en Asturias, pues, está servida: por una parte, los ganaderos, que cada vez presionan más al Gobierno regional por las cuantiosas pérdidas que los cánidos ocasionan en sus explotaciones, así como por la tardanza en cobrar unas indemnizaciones que consideran “a todas luces insuficientes en los tiempos de crisis por los que atraviesa el sector”. Por otra, los ecologistas que presionan al Gobierno con denunciar ante la UE el sacrificio de lobos. Y, por último, el Gobierno de Barbón, que opta por defender su promesa electoral ante los ganaderos de “mantener la actividad ganadera extensiva”, lo que conlleva, sí o sí, la aprobación y entrada en vigor del plan del lobo, declarando la especie como cinegética. Una “guerra” esta del lobo que el presidente Barbón, pese a sus compromisos electorales, deberá calcular muy bien los pasos, pues no olvidemos que la UE aporta anualmente cientos de millones en subvenciones para el sostenimiento y desarrollo del campo asturiano. Por ello, una rebelión en contra de las leyes europeas a la larga puede perjudicar seriamente los intereses de nuestros agricultores y ganaderos...

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