La paz jamás se escribe con odio
Los acontecimientos que se resaltan en mayúsculas deben ser tratados con precaución por todos. En España no estamos exentos de ellos, desde atentados, golpes de Estado, pandemias, crisis brutales, desastres naturales... de todo hemos topado y tenido. Pero hay un acontecimiento al que no todos le dieron el valor histórico en toda su magnitud, estoy hablando de todo el proceso denominado de paz con todo lo relacionado con el terrorismo de ETA.
Ahora vuelve a colación con la libertad de Josu Ternera en Francia. Como siempre la derecha vuelve a recordarnos su intransigente puesta en escena cuando se trata temas de crucial sensibilidad. Si hacen memoria, por ir a lo reciente, toda la derecha batalló en contra del estado de alarma, también en el proceso de apertura de fases. Ahora los vemos sin pudor pedir gestión centralizada y control de la movilidad: volver al estado de alarma. En todos esos escenarios y acontecimientos de los que hablamos, la derecha siempre trató de sacar partido, jugar con víctimas y manipular los acontecimientos. En este tema no podría ser menos, ellos, los precursores de la generosidad con Aznar, recuerdan que llamaba a ETA "movimiento de liberación vasco", que acercaron presos incluso cuando ETA estaba asesinando. Pues esos mismos, cuando con ZP se logró el fin de la violencia, pusieron todas las trabas, ahora con Josu Ternera vuelven a recordarnos que siempre están del lado de la pimienta sobrante.
En todo el proceso de negociación entre el Gobierno y la banda terrorista estaban personas cercanas a los terroristas, eso nadie lo discute, pero que algunos jugaron un papel crucial, como así fue con Ternera y Otegi. ¿Es para ponerles medallas? ¡No!, pero sin ellos nada sería igual. Es cierto, entre Otegi y Ternera existen diferencias en cuanto a asociarlos directamente con atentados; de todos modos, los dos cumplieron con la justicia, aunque a Ternera le quedan pendientes algunas cosas aquí en España.
En todo lo relacionado con la última fase de ETA y su entorno, todos deberíamos ser un poco generosos y cuidadosos. La paz no se escribe jamás con odio, más bien con desprendimiento y perdón.
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