Despedida a la francesa
Y por la puerta de atrás de la Zarzuela, es lo que ha hecho Juan Carlos I.
Para no tener que pasar el trago de decirnos adiós de frente y de palabra, ha optado por despedirse por carta y a miles de kilómetros de distancia, con una simple y escueta nota en la que se dirige cariñosamente a su hijo, manifestando su absoluta disponibilidad, no sé para qué, sin el más mínimo gesto referido a los “errores” que, supuestamente, ha cometido y que son los que le han empujado a marcharse de España.
Despedirse así, de esta manera tan fría y distante, a mí personalmente no me ha gustado lo más mínimo. Tampoco me habría parecido apropiada una aparición pública tan lastimera como cuando regresó accidentado de Botsuana, pero sí, al menos, dar la cara y no tratar de liquidar el asunto como lo ha hecho, probablemente tomando el sol desde alguna playa del Caribe.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

