La culpa de los jóvenes
Tengo 63 años y me vuelvo la mujer pantera cuando escucho que los jóvenes son ignorantes, irresponsables y sin sentimientos. Error. Sus cabezas más ágiles y frescas que las de los que ya estamos un poco talluditos. Su actitud ante un modo de vida que les exige enormes esfuerzos sin ofrecerles compensaciones, expectativas y tranquilidad, y unos adultos que parecen no darse cuenta de que son el futuro y les cuestionan por todo, esa actitud no puede ser más tolerante.
No son fieras del circo. No hay que domesticarlos. Pero sí proporcionarles los medios para que puedan tener un futuro laboral y de relaciones sociales. Y en este momento económico y sanitario tan complicado, alternativas de ocio atractivas, variadas y gratuitas, para que no tengan que ahogar sus energías reprimidas en alcohol o, lo que es peor, en otras drogas más duras.
Resulta muy llamativo verlos agruparse en playas, parques y espacios de las ciudades en los que se reúnen porque a su edad tienen que socializar y compartir experiencias con la gente de su generación.
Por su edad, forma de vida y presupuesto, no pueden hacerlo como muchísimos mayores en grandes cenas, fiestas privadas multitudinarias en sus casoplones o asistiendo a corridas de toros con 5.000 espectadores.
Los jóvenes son lo mejor que tenemos. Llenan de alegría las ciudades y las vidas de sus familias y, desde luego, son el futuro.
Un saludo.
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