De Reyes y de jóvenes
Los españoles llevamos unos meses en un sinvivir. Entre el covid, que amenaza nuevamente nuestras vidas, y la huida del Rey emérito, los ciudadanos ya no soportamos tanta tensión, tanta incertidumbre sobre nuestra propia vida y sobre el futuro de este país.
Evidentemente, lo que más debería preocuparnos es la salud, pues sin ella poco sentido tiene todo lo demás. Y nos preocupa sobremanera el comportamiento que venimos observando por parte de nuestra juventud, una juventud que en las últimas semanas nos esta dando una imagen de irresponsabilidad muy grave. Todos teníamos en mente que las generaciones de jóvenes de hoy día están mucho más preparadas, que poseen muchos más conocimientos que los que han tenido sus padres y sus abuelos. Sin embargo, su comportamiento actual ante la pandemia del covid-19 nos pone al descubierto la cruda realidad, que dista mucho de esos principios. Su falta de responsabilidad y su insolidaridad para con el resto de la sociedad indican que algo está fallando en la educación y en los principios que los jóvenes de hoy día reciben, tanto en el seno familiar como en los colegios donde estudian.
Por otra parte, y cambiando de tema, a los ciudadanos nos han bombardeado los medios de comunicación durante esta última semana con la salida de España de Rey emérito don Juan Carlos.
Ha pasado toda una semana y los españoles aún no sabemos el paradero de quien ha tenido la tarea, aunque tuviese muchos y graves errores, de conducir la transición política en España.
Tal vez si hiciésemos un balance sobre lo bueno y lo malo del reinado de Juan Carlos I, seguro sería más lo positivo que lo negativo. En cualquier caso, yo el tema de emérito lo comparó con el ejemplo que me ponía muchas veces un ganadero de mi pueblo sobre una de sus vacas de más alta producción: "Ye muy buena de leche, da un caldero lleno; pero tiene un problema muy jodido, que cuando estás terminando de ordeñarla te suele dar una patada en el caldero y te lo tira todo".
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