Gracias Alta
Altagracia es una chica encantadora, sencilla, risueña, amable y respetuosa. Altagracia es una joven de su tiempo, moderna, desenfadada, sin prejuicios, sin ataduras. Es, también, responsable, juiciosa y talentosa.
Cuando decidí editar un libro sobre las "Cartas al director" pensé que sería relativamente fácil ordenar, recopilar y clasificar las casi tres mil cartas que me habían publicado, pero si no fuera por la ayuda de Altagracia no habría podido cumplir con las fechas comprometidas con mi editor.
Altagracia se ha tenido que leer prácticamente todas ellas para hacer su trabajo y cuando le he preguntado su opinión sobre las mismas no me ha sabido contestar. O mejor dicho, no ha debido de querer contestar porque debe de pensar que estoy un poco chiflado, en lo que coincide con mi psiquiatra.
No sé si esta carta verá la luz, pero, en cualquier caso, quiero darle las gracias a Alta y decirle que debería haber muchas Altagracias en nuestras vidas, final que casi se corresponde con la carta que más veces se ha publicado, titulada "Harían falta muchos Amancio Ortega en nuestras vidas", y que curiosamente es la única carta de la que he recibido una opinión de Alta, no muy positiva precisamente. Altagracia es así de sincera.
Gracias Alta, mil gracias.
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