Doña Letizia, espejo de gran valor
El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen. La de la Reina doña Letizia, a la que quiero felicitar desde este espacio en LA NUEVA ESPAÑA por su ejemplar comportamiento, su valor disciplinado, las virtudes y cualidades, espejo de gran valor que parece que nos fijamos más en lo que lleva puesto que en su admirable labor al lado de don Felipe VI, humilde y leal servidor que lleva toda su vida preparándose para este momento de prestar grandes servicios al país y ser otro gran rey para la historia. Que no es Rey como Juan Carlos I, venido de la dictadura, pues don Felipe VI solo heredó democracia y es Rey gracias a la Constitución, jefe del Estado, símbolo de unidad y permanencia, que ya ha demostrado su grandeza en su defensa en tiempos difíciles, bien puede decirse que ya ha reinado en la adversidad haciendo frente a todo tipo de dificultades y contratiempos, ejerciendo su función con rigor y sentido de la responsabilidad que inspira confianza. De la estatura moral y profesional de don Felipe VI no cabe duda alguna, preparado para el momento; lo que no deja de sorprender gratamente, la pujanza, fuerza grande robustez de doña Letizia, mostrando su imagen de la mujer en la que se ha convertido, ejemplo para nuevas generaciones, se integró como un nativo, inteligente y disciplinada, comportamiento ejemplar en su labor al lado de don Felipe VI, produce gran tranquilidad ver que ambos están al servicio de España y de los españoles, por encima del dinero y de intereses partidistas, lo que nos hace pensar que la monarquía sigue siendo útil para nuestro país, que tiene garantizado el presente y el futuro de la corona con sus dos hijas, Leonor, Princesa de Asturias, y la Infanta Sofía.
Quien escribe leía el pasado 22 de abril la carta abierta a Letizia Ortiz, por Pilar Eyre, personalmente no albergo animadversión alguna hacia su persona, que hasta diría que me cae bien, respetando sus chorradas que brotan con creciente pujanza, de hecho es muy raro que alguien se alegre del esplendor alcanzado por otro, por lo que no sorprende su carta, estremece pensar cuánto de bueno podía haber habido de haber discurrido por otros cauces que no marcan y nos enredan a veces, cuánto mejor analizar el presente y olvidar el pasado, escribir, alguien dijo es como lanzar pensamientos a la eternidad, no todo vale, quienes tienen la oportunidad de hacerlo deben reflexionar sobre lo que pueden mejorar; Pilar Eyre, en su carta abierta a doña Letizia, si no es por maldad, a qué nos trae ahora el grito de don Juan Carlos I: “¡Te vas a cargar la monarquía!”, infausto asunto caído ya en el olvido, sacar fantasmas del pasado y otras cositas, leña para alimentar otra hoguera de verano, pues nadie es tan limpio que pueda tirar la primera piedra, todos los argumentos que se esgriman sobre este asunto abundan en la pérdida de tiempo y genera debates estériles, no encaja en el sentido común la cultura y la inteligencia. Dejemos de ensuciar.
También asoma la crítica a las reglas de cortesía, Pilar habla a doña Letizia empleando el pronombre de segunda persona en singular. Con las palabras y los modos corteses, también se ganan los corazones, Luis Vives, decía en uno de sus admirables trabajos: “Cuán poco es y cuán poco cuesta, ser afable, ser bien criado, honrar a todos; y es de considerar, cuán gran fruto da una cosa que tan poco cuesta”. Sabias palabras que eximen de cualquier otra explicación. En cuanto a las princesas Leonor y Sofía, usted lo dice y no está exagerando en elogios, dos chicas resueltas que están al tanto de los temas actuales, al lado de los niños y niñas de su edad, ya se han ganado el amor del pueblo y seguirán enarbolando nuestra bandera.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

