Des-estimado ¿señor? expresidente (rompedor) de España
Le pido a Dios que siga siendo feliz cuando esta mentira en la que lleva viviendo desde hace un largo tiempo le explote en la cara. Usted, muy digno y ufano siempre, lleno de soberbia, no se confunda, pues más pronto que tarde ya no estará a cargo de este Gobierno. Supongo que le encanta tener a la nación completa bajo sus pies, pero quiero que sepa que no nos tiene y que pronto llegará el día del cambio para mejorar esta frágil economía que va de mal en peor, gracias a usted, por supuesto.
Está rodeado de “personas” que ni saben de lo que hablan, comités de expertos que usted(-es) se inventan, una buena forma de gastar nuestro dinero, que, por cierto, usted cree que le pertenece. Está pensando que vive rodeado de un pueblo de borregos, pero se equivoca totalmente, los que le rodean a usted sí lo son, no los españoles honrados, nobles y trabajadores.
Despierte de su eterno letargo, dé la cara, póngase a trabajar, y si este trabajo le queda demasiado amplio, recoja sus bártulos y váyase a, por ejemplo, Venezuela, en compañía de su gran amigo Zapatero y póngase a caminar por los, espero, cafetales; ah, también puede tomarse un buen café con Maduro, su gran amigo del alma, que también hizo un muy excelente trabajo de cerrar bocas por esos lares (allí sin mascarillas). Pero aquí, señor Sánchez, somos más libres que el viento, téngalo escrito en su mente para que no se le olvide.
La careta ya le cayó hace mucho tiempo, no hay más que verle el odio, desprecio y desdén con el que mira a sus adversarios políticos, le gustaría “quitarlos de delante” para seguir siendo usted el protagonista de esta tragedia, que consiste en dejar a la gente sin trabajo, sin vida y sin posesiones, porque la ley la cambia como le viene en gana, ¡para eso manda!
Ese NWO (NOM) le va a explotar en su cara, cuando uno pacta con el mismo diablo y sus amigos, perdón, adláteres, ya no hay marcha atrás; sin embargo, a usted se le está olvidando un aspecto muy importante y motivador que llevamos por delante, y es que nosotros no pactamos nada con ese diablo, sus acompañantes ni con usted, a quien juzgará la historia por todo lo que dice que hace y no hace, por todos los decretos que se saca de la manga para narcotizarnos, con todas las mentiras que nos cuenta. Mírese al espejo y piense que esto no va a durar mucho. Disfrute mientras sus secuaces le rían las gracias que el tiempo le permita. Eso es el karma, que sin pedirlo se lo va a devolver de un modo inesperado. Está todo escrito.
Supongo que esta carta nunca le llegará ni se preocupará por ver lo que algunos pensamos de usted y el modo en que usted actúa, por la espalda, método usado por aquellos que son y serán cobardes hasta la muerte.
Que tenga un buen resto de mandato, aunque lo dudo, pues, con todo lo que está destrozando o tramando destrozar, ya no le queda tiempo libre, ni siquiera para sentir el dolor y la decepción de sus ciudadanos.
Oscar Wilde dijo algo muy creativo que encajaría en esta situación, anómala donde las haya, por la que está pasando España: “No existe más pecado que la necedad”.
Y esta otra de Manuel Toharia: “Siempre que haya bobos habrá engañabobos”. (Pero como nosotros no somos bobos, usted, señor Sánchez, el engañabobos de turno, no tiene nada que hacer).
Les doy las gracias a ustedes, fieles lectores de este periódico, por tomarse su tiempo en la lectura de estas líneas que salen del corazón, tras todos estos meses de descalabro, necedad, tontería, cobardía, desprecio y una absoluta falta de empatía de este sujeto con el pueblo para el que, se supone, debería trabajar.
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