Comportamiento incívico contra Pablo Iglesias y su familia
Los asturianos, si algo tenemos, es ser gente acogedora y educada con quienes nos visitan. Críticos, exigentes y reivindicativos, pero respetuosos con los demás. Sabemos diferenciar los tiempos.
Dicho esto, me siento defraudado y siento vergüenza por cuatro imbéciles que no saben cuándo es el tiempo de crítica y cuándo el respeto hacia los demás. Con total cobardía e impunidad hacen escrache a familias con hijos o sin ellos (estén o no de vacaciones), en este caso en un pueblito hermoso de Lena. Todavía más doliente, en mi cuenca minera. Donde la gente, por el trabajo que ha tenido, está hecha de cuerpo entero y sabe diferenciar la crítica del respeto por las personas, familias y por el cargo que representan.
Nada hay más cobarde que ir a meterse en la vida de los demás, en su propia casa, sin respetar la intimidad, es delito y debiera ser castigado duramente o nadie estaría libre de estos sinvergüenzas e idiotas.
Este día escribí un párrafo haciendo referencia a los que vienen a Asturias en busca de unos días tranquilos libres de coronavirus, que, si no fuera por eso, quizás no vinieran a veranear aquí. Incluso llegué a decir que no podrían estar de vacaciones, sino luchando contra el rebrote de este virus maldito. Pues después de lo visto con Pablo y su familia en ese pueblecito hermoso de Lena, si pudiera volverme atrás, lo borraría entero. Ya que, si vienen aquí, hay que acogerlos como deseáramos que lo hicieran con nosotros cuando vamos a otros lugares fuera de Asturias.
¡Ya está bien! Debemos acabar radicalmente con esta violencia acobardada moderna y actual, se agreden sin límite a mujeres, padres, abuelos, maestros, médicos, políticos... ya nadie está seguro con estos energúmenos sueltos. Energúmenos que hemos educado en la mayor de las comodidades, sin disciplina alguna, y ahora están repletos de idiotez y consentimiento.
Luego nos extrañamos que se contagien y aporten muerte y dolor a la familia, sin disciplina y educación, es imposible que salieran hombres en condiciones. Es nuestra cosecha echada a perder. Estamos a tiempo, no podemos seguir consintiendo que los imbéciles campen a sus anchas.
¡Qué rabia siento! Mira que fui duro con Irene y Pablo, pero vienen a nuestra casa, deberíamos acogerlos con educación, que vieran de qué cepa están hechos los asturianos; aparcando nuestras frustraciones e ideologías para otro momento, no tocaba ahora, ni nunca, el hacer escrache a nadie, debiera ser delito más castigado.
Un abrazo enorme a Pablo y su familia, perdón por lo ocurrido.
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