Teoría de la conspiración
El pasado fin de semana, en Madrid se produjo una manifestación que aglutinó a gran variedad de movimientos como los anti-vacunas, gente que se opone al uso generalizado de las mascarillas, negacionistas de la pandemia, contrarios a las redes 5G, teóricos de la conspiración judeo-masónica, adictos a la conspiración George Soros o el club Bilderberg, etc., etc., etc.; solo faltaron unos cuantos iluminados con sombreros de papel de aluminio, esperando el advenimiento alienígena; por supuesto, todos sin mascarilla. Huelga decir que las mentes biempensantes y los acólitos del régimen reaccionaron con dureza ante semejante desatino, pero no fueron tan elocuentes cuando se produjo una concentración pro BlackLivesMatter, en la Puerta del Sol, también sin mascarillas. Realmente, aún no han caído en la cuenta de que el gran acto negacionista lo constituyeron las manifestaciones del 8 de marzo, y el inefable doctor Simón fue el sumo pontífice.
Respecto al asunto de las vacunas, ayer alguien me comentó que tenía dos opciones, o jugar a la ruleta rusa con la vacuna o con el virus; a día de hoy, mi opción es clara: el virus. En estos momentos rechazo ponerme la vacuna porque, primero, tengo más información sobre los efectos que puede provocar en mi organismo el virus que una vacuna que se han sacado de la manga en tiempo récord, saltándose fases y pruebas. En segundo lugar, tampoco está clara la eficacia de una vacuna cuando no tenemos toda la información sobre el virus, no sabemos los efectos que puede tener a largo plazo; además, tampoco sabemos el porcentaje real de población infectada por lo que, en el desarrollo de la misma, puede que haya muchos intereses ocultos.
En cuanto al uso masivo y continuo de las mascarillas, me parece un exceso inaceptable. ¿Qué sentido tiene obligar a una persona que pasea sola por la calle, sin gente alrededor, a llevarla? ¿Debo ir por la calle con ella, pero paso al lado de una persona que está sentada en una terraza, a menos de dos metros, que no la lleva y no pasa nada? ¿El virus no es noctámbulo y no infecta pasada la una de la madrugada? Ahora también han prohibido fumar, basándose en “evidencias”, por lo que en breve prohibirán pensar puesto que, seguro, hay “evidencias” de que el virus puede contagiarse de forma subatómica por canales telepáticos; además, para qué necesitamos pensar si nuestros amados líderes lo hacen por nosotros. En esta pandemia, nuestro escudo, nuestra mejor defensa, es la distancia de seguridad, la mascarilla cuando no podamos mantenerla o estemos en entornos cerrados y más ventilados, la escrupulosa higiene de manos, y el sentido común; hasta que lleguen la tercera o cuarta generaciones de vacunas.
Otro asunto objeto de la manifestación fueron las redes 5G, aunque no veo la relación entre estas y las vacunas, a no ser que repliquemos un episodio de “Expediente-X”. Realmente, las redes 5G son básicas para el desarrollo tecnológico puesto que, en un mundo en el que absolutamente todo va a estar conectado (la nevera con el Smartphone y este con el coche automático que, al mismo tiempo, está conectado con un servidor, etc., etc.), el denominado “Internet de las cosas”, necesitamos redes muy potentes para que todos esos datos puedan navegar entre servidores en cloud y dispositivos, y todos dispongan de cobertura. Sin embargo, todo tiene su cara negativa y este enorme flujo de datos, unido a las tecnologías de Big Data y Data Warehose, entrega a los gestores de los mismos más conocimiento de uno mismo del que realmente somos conscientes, permitiéndoles conocernos mejor que nosotros mismos; esto constituye una de las tácticas que describe Noah Chomsky para controlar a la población, tanto por parte de gobiernos globalistas como de corporaciones ambiciosas. Esto nos abocaría a un mundo centralizado y colectivista en el que se anula al individuo como centro del desarrollo social y económico, en pos de la estandarización.
En cuanto a los negacionistas de la pandemia, simplemente me gustaría preguntarles si saben qué ha pasado con las 45.000 personas que fallecieron hasta ahora, ¿fueron víctimas de un megaaccidente de tráfico o se fueron todos a comprar tabaco?
Finalmente, hablemos de George Soros. A este hombre lo que realmente le interesa es el dinero, y por eso hizo quebrar al Banco de Inglaterra con sus especulaciones bursátiles, y fue capaz de apropiarse del dinero de los cadáveres de los judíos asesinados por los socialistas nazis porque “si no se lo quedaba él, se lo quedaría otro, así que lo cogió”. Sin embargo, siempre resulta sospechoso que financie ONG de carácter globalista a través de la Open Society Fundation, o que controle varios de los jueces del Tribunal de Europeo de Derechos Humanos; también resulta llamativo que una de las primeras entrevistas de nuestro flamante presidente, tras asaltar la Moncloa, fuese con él, que vino a visitarlo a Madrid.
Es lamentable que una manifestación que debería haber puesto en tela de juicio el recorte constante de derechos y libertades individuales y empresariales para, como dijo nuestro amado presidente, “salvar vidas”, se haya convertido en una especie de circo, y no haya logrado que la masa de ciudadanos hipnotizados y alienados empiece a reaccionar ante este atropello y exija responsabilidades a los gobernantes.
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