¿Dónde se nos fue la Asturias roja y dinamitera?
Como asturiano y como periodista siento vergüenza y pena al enterarme que Pablo Iglesias y su esposa, Irene Montero, y sus hijos han tenido que abandonar Pola de Lena, donde se encontraban pasando unos días de descanso, tras ser acosados y amenazados por grupos de extrema derecha.
Tras cuarenta años de vivir en una presunta “democracia”, uno creía que los españoles habíamos madurado ya, políticamente hablando, pero con hechos como este comprobamos que, desgraciadamente, apenas hemos avanzado nada desde aquel 1978. Si algo distingue a una dictadura de una democracia es que en un Estado democrático todos tenemos la libertad de pensar y de expresarnos ideológicamente sobre nuestras ideas políticas. Pero todo ello dentro del marco del respeto hacia quienes piensen diferente a nosotros, como recoge nuestra Constitución. Saltarse esta norma nos convierte en unos simples dictadores de nuestras propias ideas, sin respetar las de los demás. Lo que le ha pasado a la familia Iglesias este fin de semana en Asturias no es más que el reflejo que ellos mismos nos escenifican constantemente en el Congreso de los Diputados. Las faltas al respeto parlamentario, el debate agrio y las descalificaciones personales suelen estar a la orden del día.
Ahora bien, dicho todo esto, no existe justificación alguna para que en su vida privada unos y otros, los de extrema izquierda y los de extrema derecha, demuestren con sus comportamientos ser unos auténticos cavernícolas, como ha sucedido con el caso que nos ocupa de Pablo Iglesias y su familia. En nuestra opinión, la Fiscalía debería tomar cartas en este asunto e investigar a los responsables de los hechos por si estos fueran motivo de delito penal.
Es curioso comprobar cómo Asturias, a la que fuera de aquí siempre se le ha considerado como “la roja y dinamitera”, en alusión al espíritu reivindicativo de los trabajadores de nuestras cuencas mineras, hoy seamos noticia en todos los telediarios por haber forzado la marcha de un líder, precisamente de extrema izquierda. Lo que han cambiado las cosas en esta tierra.
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