Infierno en el paraíso
Este diario publicó el sábado 15 de agosto la intención del Principado de modificar la Fundación Laboral Centro de Arte de Gijón para que incluya entre sus actividades la gestión de las vinculadas al Camino de Santiago de cara al año jacobeo 2021. Al día siguiente, publicó la desfavorable reacción del Ayuntamiento de Oviedo.
“Ataque frontal al Principado desde Oviedo...”, titula LNE el 16 de agosto en primera página. “Oviedo considera un ‘ataque frontal’ dejar el ‘Xacobeo 21’ en manos de la Laboral”, titula en la página 29. Yo diría que son ideas, no solo distintas, sino opuestas. Uno no sabe a qué carta quedarse.
Sea la Laboral, finalmente, u otro organismo, su tarea consistirá en impulsar campañas publicitarias, editar material gráfico, impulsar congresos y seminarios, promocionar trabajos de investigación y todo tipo de actividades relacionados con el Camino y los bienes patrimoniales vinculados. A cambio, el organismo responsable se beneficiará de grandes incentivos fiscales. Ese parece el auténtico motivo de disputa. El Principado pone encima de la mesa un centro de Arte ya consolidado, pero el Ayuntamiento de Oviedo la tiene más grande: la Catedral.
Entre las asociaciones de Amigos del Camino hay división de opiniones, unos apoyan a Gijón y otros a Oviedo, lo cual no parece una sorpresa.
Mientras tanto, del Camino y de los caminantes y ciclistas que van por él nadie se acuerda.
Propongo que el presidente del Principado y el acalde de Oviedo, acompañados de los presidentes de las distintas asociaciones de Amigos del Camino de Asturias, recorran el Camino a su paso por el concejo de Cudillero. Pueden citarse, por ejemplo, en el antiguo Hospital de Peregrinos de Soto de Luiña. Allí pueden sumarse a la comitiva el alcalde de Cudillero y el presidente de la asociación local. Y, ¡hala!, a seguir las flechas.
Después de un bonito y ondulante recorrido por Soto, se enfrentarán con la primera impresentable senda de cabras. Imposible para ciclistas. Indeseable para caminantes. Si consiguen completarla, saldrán al asfalto y se encontrarán, justo al lado del Hotel Cabo Vidio, con una señal que ofrece dos opciones. Una más pegada al mar, otra más por el monte. No existe ninguna explicación sobre dichas opciones. Pero es fácil: ninguna de las dos es practicable para ciclistas y las dos son matadoras para caminantes. Un auténtico infierno.
Por suerte para los peregrinos, internet es una gran fuente de información. La mayoría se han estudiado este tramo y no escogen ni una ni otra opción. Sencillamente van por la carretera, al menos, hasta Cadavedo. Eso sí, jugándose un atropello en esa carretera (N632a) sin arcén y llena de curvas, frecuentada por aficionados a pisar el acelerador.
Hace pocos años, la Asociación de Amigos de Soto inauguró a bombo y platillo una cierta mejora de esta senda. ¿No se preguntan por qué los peregrinos siguen yendo por la carretera?
Tengo para mí que el ideal para estas autoridades es que haya turistas que vayan no “por el” Camino, sino “al” Camino. Será más rentable. Imagínense. Una mañana en la playa de San Pedro, vermú en Soto, comida en uno de los múltiples restaurantes de la zona, preferentemente en los que ofrecen “menú del peregrino”, visita al cabo Vidio o a la playa del Silencio (Asturias, paraíso natural), alguna exposición en el Hospital de Peregrinos y, lo mejor, visita al Centro de Interpretación en lo que antes era el albergue. Este exalbergue podría mantener una pequeña zona musealizada para recordar cómo era cuando había peregrinos. Todo en coche, naturalmente. Y cuando vuelvan a casa podrán decir que hicieron el Camino del Norte. Para el año que viene “harán” el Primitivo y verán la Catedral, su Cámara Santa, los monumentos prerrománicos y tomarán sidra en la Gascona. Que no digo que sea mal plan.
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