A papá
Hola, pá.
Ya dentro de nada hace un año que te fuiste.
Bueno, te diré que por aquí las cosas siguen igual, un poco más tristes sin ti.
Mamá está triste por tu partida y nosotros te echamos de menos, pero no hay ni un día en que no hablemos de ti.
Mamá no quiere salir de casa, y lo poco que sale es para recordarte.
Te contaré cómo vamos:
Jose, igual. Algún fin de semana se va a León; ya sabes, de camping.
María es la que está con mamá, duerme allí todos los días y está pendiente de ella.
De Marino no sé mucho, ya sabes, currando, pero está bien.
Se me olvidaba Conchi, ella sigue en Santander.
Feliz, pero también triste por tu partida. Jolín, pá, ye que te fuiste sin despedirte, y nos dejaste un gran vacío.
Juan estuvo ingresado, pero ya está mucho mejor. A la semana de irte, su huerta ya tenía verduras, es una pena que no las probaras. Seguro que te hubiesen gustado.
Yo sigo aquí, en Canarias, lejos pero siempre presente. He estado muy triste, pero tampoco se lo he dicho a nadie, ya sabes, soy Calvo.
Para mí decirte adiós fue muy duro, fue el viaje más largo de mi vida, pero sabes qué... siento que estás cuidándome y dándome ánimos como cuando llegaba de la escuela despeinada porque me había pegado con algún niño, ja ja ja. Tú me decías: ¿le diste fuerte? Ja ja ja, pues claro, pá, ¡soy Calvo!
Así que, ya ves, dentro de lo que cabe no me encuentro tan sola.
Jordi lleva dos años en el Ejército, se sacó el carné de tanque, estarías muy orgulloso.
Reggi aprobó todas, pasa a segundo. Es muy bueno. Bueno, los dos.
Vas a flipar... Hay un virus que nos ha tenido encerraos en casa... Bueno, tu estarías de escándalo viendo las pelis de vaqueros. Pues ahí seguimos, ya podemos salir pero con mascarilla: una locura.
Se han ido muchas personas, sobre todo mayores... Una pena.
Como la asquerosa enfermedad que te llevó. Al menos te quedaste dormidín y no sufriste más. El cáncer te llevó, pero al menos no sufriste; solo espero que no te doliera, creo que no, porque parecía que durmieras tu siestina.
Bueno, pá, te tengo que dejar, voy a hacer la cena. En septiembre vamos a hacer una misa para ti, para que no nos olvides y así reunirnos todos los que te queremos, así que yo viajaré para estar allí.
¿Y sabes qué?, comeremos todos juntos, ¡tú no faltarás!, lo sé, sé que estarás vigilando.
Te quiero, pá.
Y recuerda: no te has ido para siempre, nos estás esperando, y vigilando. Guárdanos un sitio a tu lado.
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