La complicada vuelta al cole
Vaya por delante que no soy padre. Digo esto porque de lo que hoy quisiera opinar, por supuesto respetando todas las ideas de los que sí son padres, es del regreso de los niños al colegio en pleno rebrote de la pandemia de covid-19. Escucho muchas opiniones al respecto por parte de los responsables de Educación, desde la propia ministra, Isabel Celaá, hasta el mismo presidente del Gobierno. Sánchez ha dicho en rueda de prensa que “los niños españoles van estar mucho más protegidos en las aulas que lo que lo han estado hasta ahora”. De ser ciertas las palabras del Presidente, la mayoría de los padres no deberían estar tan preocupados como muchos de ellos se muestran ante los medios de comunicación. Lo cierto, a juzgar por las medidas que anunció la señora ministra de Educación, es que nadie tiene muy claro que el comienzo de curso no sea un desastre desde el punto de vista sanitario. Fernando Simón nos alertaba hace apenas dos días “que la evolución global de la curva de la pandemia es preocupante para el Gobierno de España. Las cosas no van bien”, aseguraba el coordinador general de Salud Pública de nuestro país.
Así pues, la vuelta al cole de los más pequeños entraña un serio dolor de cabeza; no solo para los padres, los primeros en pasar por el trance de no tener muy claro cuál es la mejor medida a tomar, sino también para el profesorado y para todos los cargos políticos, desde el propio presidente, pasando por la ministra y por los consejeros regionales de Educación en las distintas autonomías.
El problema no es menor, pues se trata de decidir si es primero la salvaguarda de la salud o si debe primar la obligación a los estudios de los niños. Algunos padres ya se han pronunciado abiertamente que “no enviarán a sus hijos al colegio si no se les garantiza al cien por cien la protección de su salud”. Una exigencia muy loable, pero también muy difícil de poder garantizarse tal y como está actualmente la situación de la pandemia. Que el coronavirus ha trastocado nuestras vidas nadie lo pone ya en duda, y que el maldito bicho parece que ha vuelto para quedarse tampoco. En estos momentos todas las esperanzas de la humanidad están puestas en la aparición de una vacuna que nos inmunice contra él. Mientras tanto, todos sin excepción deberemos extremar las medidas de protección que los organismos sanitarios y el propio Gobierno nos aconsejan seguir.
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