Autonomías y covid
El Estado de las autonomías, tan anhelado en el inicio de la Transición y aún hoy, con tan buen resultado para la mayoría de los "políticos profesionales", o sea, casi todos, que están muy contentos porque no encontrarían un "empleo" tan rentable en los lugares donde generalmente lo encuentra la ciudadanía digamos civil, empleo real y no ficticio, con el covid estamos comprobando que la permanencia de las autonomías, tal como están legisladas, ni es rentable ni es eficiente. Entre todos, incluido el penoso Gobierno central, no son capaces ni siquiera de contabilizar con rigor los diferentes estadios (4.ª acepción de la RAE) que proporciona la pandemia, ni de valorar con eficacia aquellos que son verdaderamente importantes.
Para qué sirve en la práctica dar a conocer el número diario de infectados cuando la gran mayoría son asintomáticos.
Es cierto que aparecen infinitamente más que al inicio de la pandemia, pero se debe a que antes enfermaban y nos enterábamos cuando iban al centro sanitario y ahora se buscan aleatoriamente. Qué se hace con los asintomáticos.
¿Se confinan? Es evidente que no, pues entre los localizados y sus posibles contactos diarios superarían los treinta mil. Además, confinar a un asintomático en una vivienda de 60 metros cuadrados con una familia de cuatro personas no es posible, aunque lo soporte el papel donde se escriba la orden. La convivencia en esas condiciones obliga al contacto. La publicación y control diario de esa cifra no sirve para nada.
A mi juicio de no experto en nada, pero con la experiencia que me proporcionan los 85 años cumplidos ayer, lo verdaderamente importante es el número de ingresados y su influencia en la capacidad de los hospitales, el número de ingresos en las UCI, el número de altas y finalmente el número de fallecidos diarios, ya que el total aún no lo sabemos. El dinero gastado en las PCR debería ser utilizado en otras cosas como mejorar el transporte colectivo o la vigilancia para obligar a cumplir las normas.
Otro grave error es implantar las medidas necesarias en función de la geografía/política del país. Yo siempre me refiero a mi querido San Juan de Nieva en Avilés (San Juan del lao de allá). Siendo tan pequeño, pertenece a dos municipios, Avilés y Gozón (Luanco). La calle de Antonio Fernandez Hevia pertenece a Avilés y sus casas tienen la fachada principal en esta calle y la trasera en la calle sin nombre que pertenece a Gozón. Si el Ayuntamiento de Avilés decide confinar a la población, si mi amiga Alfonsina y mi primo Luis María siguieran viviendo en sus casas podrían romper el confinamiento saliendo por la puerta de atrás. Esto puede ocurrir y ocurre con las autonomías. Si Madrid confina su autonomía y Castilla-La Mancha no, la villa de Azuqueca de Henares, donde viven muchos avilesinos a causa de la antigua Cristalería Española, está en el límite y podrían sus habitantes eludir su confinamiento con un simple salto. Con esto no trato de criticar por criticar e insisto en que mientras el Gobierno sea legal y, este lo es, sus instrucciones deben cumplirse aunque no nos gusten o las consideremos equivocadas, pero lo que critico es posible por tener ministros/as de Igualdad, que da lo mismo, cuya experiencia de gestión anterior es desconocida.
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