La fusión bankaria
Si nadie ni nada lo impide, todo parece indicar que se va a producir la enésima fusión bancaria en España, la de Bankia y Caixabank, aunque no será la última. Asistimos a los últimos episodios de la liquidación de la banca pública, de los reconvertidos restos de aquellas Cajas de Ahorros que políticos y sindicalistas se encargaron de hundir con su incompetencia, con su colaboración mafiosa con los empresarios del ladrillo y, en definitiva, con su pésima gestión. A los ciudadanos de este país, españolitos de a pie nos guarde Dios, que tan mal lo estamos pasando, todo esto nos está costando un ojo de la cara, que también pagarán nuestros hijos y nuestros nietos con intereses. Rajoy, De Guindos y Montoro mintieron como bellacos, ni de coña vamos a recuperar el dinero del rescate bancario. Tampoco tendremos banca pública gestionada por profesionales y fiscalizada directamente por el Banco de España, como lo era ahora Bankia, y los malos, como tras la crisis del 2008, volverán a salirse con la suya. "Cuando el saqueo se convierte en el modo de vida de un grupo de hombres en una sociedad, con el paso del tiempo estos crean un sistema legal que lo autoriza y un código moral que lo glorifica" (Frédéric Bastiat). Un nuevo banco privado construido con dinero público, el consejero delegado ejecutivo de la Caixa, la sede en Barcelona y la mayor entidad financiera del país bajo control de los independentistas catalanes. Tendrán que hacer algunos cambios y algún lavado de cara para que esto no sea tan grosero, mientras echan a 12.000 trabajadores a la calle. Sánchez y Calviño ocultaron a Iglesias las conversaciones y negociaciones para la fusión y el PP aplaude la fechoría. Al final todo el mundo se quita la careta. Los de UP están acostumbrados a estar en la oposición, si hubieran querido estar en el Gobierno, sin más, se hubieran afiliado al PSOE hace muchos años. Si les toman el pelo en asuntos de este calado, la coalición de Gobierno puede saltar por los aires. ¡Cuidado!
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