No puede esperar
Soy terriblemente consciente de que atravesamos a nivel mundial “una nube de meteoritos peligrosos” que nos está distorsionando la normalidad a la que estábamos acostumbrados, provocando un número de muertes y enfermos de covid-19 que colapsa los sistemas sanitarios y hace tambalear la economía, sobre todo la de los pobres.
Soy penosamente consciente de que a nivel español tenemos un panorama grave con una pandemia descontrolada, un desempleo brutal, una sanidad pública cogida con pinzas, unas residencias de mayores en precario y una pobreza galopante que ahonda aún más la brecha social.
Soy preocupadamente consciente de que el Gobierno de coalición es complicado en estas circunstancias, pues el paquete de medidas adoptadas no es suficiente para atender a los más desfavorecidos y “para más inri” tenemos una oposición conservadora que se agarra a la Constitución para lo que le interesa, olvidándose que ese acuerdo del 78 fue un ejercicio de pensar principalmente en lo mejor para todos (así se vende).
Siendo tristemente consciente de ello, no puedo renunciar a decir que algunas cosas no pueden esperar, mientras los niveles de renta de los más ricos siguen creciendo de forma exponencial.
No puede esperar que el IMV no se cobre de inmediato cuando es el sustento único de muchas familias. No puede esperar que los centros de salud atiendan casi exclusivamente por teléfono. No puede esperar que sigan en lista de espera muchas consultas hospitalarias. No puede esperar que las familias sean en la mayoría de los casos los únicos cuidadores de los dependientes. No puede esperar que las residencias de mayores continúen con las carencias que provocaron miles de muertos. No puede esperar tomar medidas en la contratación que acabe con la temporalidad y precariedad que destroza la vida de los jóvenes. No puede esperar las pensiones mínimas que siguen dejando a millones de pensionistas al borde de la exclusión social. No puede esperar que las pensiones se revaloricen por ley según el IPC “gobierne quien gobierne”. No puede esperar que la brecha digital se instale también entre los escolares marginándolos de por vida. No puede esperar que siga habiendo personas sin una vivienda digna mientras se especula con los alquileres como si fuera un artículo de lujo. Porque, de tanto esperar, algunas cosas pueden llegar cuando no haya remedio.
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