La primera en la frente
Me gustaría explicar el problema que supone a algunos centros educativos que desde la Consejería lleguen instrucciones desde los distintos departamentos sin que aparentemente haya coordinación ninguna. Para cualquier centro el inicio de curso es complicado. Sin embargo, tienen que darse cuenta de una vez que no todos los centros son iguales. No pueden darnos los mismos plazos a todos sin tener en cuenta las circunstancias particulares de cada uno.
En nuestro instituto la plantilla ronda los 90 profesores y solamente 33 tienen la plaza fija, tenemos casi 700 alumnos y al estar en zona rural tenemos que acoger a todos los alumnos de la zona que lo soliciten durante todo el curso. Lo de dónde los metemos, ya si eso, se ve después. Nuestra “pequeña familia” se completa con las 10 personas que forman el
equipo de personal laboral. Todo lo expuesto hace que la actividad inherente al inicio de curso sea titánica con los plazos marcados. Cinco días para examinar, corregir, evaluar, recibir y resolver reclamaciones, matricular al alumnado, recoger los libros del banco de libros, grabar las solicitudes de transporte del alumnado, acoger al profesorado nuevo, etcétera. Pero bueno, este año incluso teníamos asumido que teníamos que añadir a esta lista la organización del centro debido a la pandemia que estamos sufriendo.
Pues bien, en estos primeros cinco días hemos recibido instrucciones para realizar las siguientes tareas extra a sumar a la mencionada vorágine prevista.
- La firma de la toma de posesión de los interinos en el centro el día 1 de septiembre. No se nos dio tiempo para poder establecer un contacto previo con los compañeros que debían acudir a la firma. Solo se pudo hacer volviendo al trabajo antes de tiempo. En mi instituto hay, de momento, 49 interinos. La documentación llegó sin especificar que había profesores con situaciones diversas debido a las cuales tuvimos que alargar el proceso hasta el día 4 de septiembre. ¿Para cuándo una aplicación online con firma digital?
- La introducción en la plataforma de gestión académica (SAUCE) de las
notas de los más de 50 profesores que no están habilitados por ser interinos. ¿Tanto cuesta dejarlos dados de alta en el centro del curso anterior hasta el día 4? Al menos a los que tienen que trabajar allí de todas maneras hasta que se cierra la convocatoria extraordinaria de septiembre.
- Envío de datos al Sespa para la organización de las pruebas PCR. Esto no tendría la mayor importancia si esos datos no estuvieran ya grabados en la plataforma de la Consejería. Sería fácil que lo hicieran ellos directamente. Bueno, no. Porque manejar determinada información de SAUCE es una tortura. Sobre todo, cuando todos los centros tenemos que acceder a la vez y se colapsa.
- Gestión del nuevo programa de organización del banco de libros para alumnos becados. Se pretende que grabemos los más de 500 libros que ya tenemos en nuestro banco antes de empezar las clases, asignarlos al alumnado en la aplicación explicando el estado en que se encuentran y repartirlos. ¿De verdad alguien en la Consejería ha considerado que es el momento de realizar este cambio?
- Creación de las credenciales de Educastur uno a uno para el alumnado que no lo había usado, como es nuestro caso. Recordemos que tenemos unos 700 alumnos. Lo mejor del caso es que ya lo hicimos en julio para adelantar trabajo, pero ahora parece (esta es de hoy y tengo que informarme bien) que hay que repetir el proceso. Repito, ¿es el momento de cambiarlo todo?
- Gestión de la nueva plataforma de Contratación del sector Público. De esto no voy a opinar porque no me ha dado tiempo ni a abrirla. Apenas llevamos una semana de curso y ya me duele la gestión de la Consejería.
Desde el centro hemos pedido en varias ocasiones un refuerzo en la secretaría ya que no tenemos jefe del servicio de administración y únicamente contamos con dos auxiliares administrativos para realizar más trabajo del que pueden y deben asumir. Esto es algo impensable para cualquier otro centro como el nuestro. Pero aquí es siempre es la misma historia, sacan la plaza “de aquella manera” y luego el problema es que nadie la pide. En fin, volveremos a intentarlo.
Aunque yo cuento mi película, cada centro tiene la suya, así que: ¡ánimo a todos! Nos va a hacer falta.
No hay rueda para tanto palo.
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