Memoria

15 de Septiembre del 2020 - Antón Corostola (Avilés)

La malhadada Ley de la Memoria Histórica propiciada por el expresidente Sr. Zapatero y hoy en trámites de ampliación por el Gobierno del Dr. Sánchez pretende que yo, con 85 años, dé por no vivido todo lo que me ocurrió durante los 40 años que conviví en mi país con la dictadura del General Franco, que en su final, o sea a su muerte, se transformó sin ningún problema en la actual democracia. Lo que hoy “disfrutamos” fue posible por la paulatina transformación de la dictadura, fundamentalmente en lo económico, sin olvidar que los verdaderos líderes políticos tanto de la izquierda como de la derecha se formaron intelectualmente y ejercieron su profesión durante la gobernanza franquista. Es inusual y casi diría inaudito que la memoria tanto individual como colectiva se establezca mediante ley. Yo no olvido que tanto en la larga dictadura como en la breve república ocurrieron hechos que nunca debieran haber ocurrido, pero los de la dictadura nos los recuerdan a diario, mientras los de la república niegan que hayan ocurrido, pese a las evidencias.

Yo, que por edad no puedo recordar la república, sí recuerdo lo que mi familia y la historia me transmitieron:

- Mi padre tuvo que huir, como otros muchos, para no ser asesinado cuando yo tenía poco más de un año.

- Mi abuelo Pachico salvó su vida porque dos hermanos socialistas muy conocidos y amigos de la familia consiguieron avales para sacarlo de la cárcel el día anterior a la noche que lo iban a asesinar. Esperó la noche en la Serrana, hotel de un hermano de mi abuela y a nado cruzó la ría para ocultarse en la península de Nieva, terreno conocido para él. Me contaba que cuando se “liberó” Avilés se enteró porque “pitaban los barcos”, salió de su escondite y golpeó las columnas de la galería para decirles a mi abuela y tías: “Bajad, que ya acabó todo”. Es cierto que ese día empezó una tragedia para otros, probables víctimas de la venganza que nada tiene que ver con la justicia, pero nadie se pregunta si alguna de esas víctimas fue primero verdugo. Aunque así fuera, siento que no se hubiera evitado, pero eso es la sinrazón de las guerras civiles.

- A un tío de mi mujer lo sacaron a las tres de la madrugada de su casa y después de unos días en la “Iglesiona” de Gijón fue asesinado en el Piles.

- El fundador y primer director de un diario local fue asesinado y despeñado en el cabo de Peñas, y así hasta miles, pero todo esto no contempla recordarlo la “ley de marras”, es más, pretende no solo olvidarlo, sino negarlo.

Dicho lo anterior, los que exigieron retirar el nombre de una calle de Luanco –Marcos Peña Royo– porque fue gobernador civil durante uno de los gobiernos del General, cuando se podía conservar honrando a Ramón de Benita con otra calle singular por sus reconocidos valores, “bautizan” miles de calles por todo el país con los nombres de Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri, destacados responsables políticos en la república mientras se cometían miles de asesinatos sobre los que directa o indirectamente tenían responsabilidad, pretenden que yo no haya vivido durante el franquismo que:

- Hice el bachillerato en un colegio dirigido por un sacerdote donde estudiamos hijos de familias de todas las ideologías y donde nunca me sentí adoctrinado.

- Hijo de un gruista del puerto, pude hacer dos carreras, una financiada por mis padres y otra por mí mientras trabajaba en Barcelona.

- Que con mi trabajo pude financiar la carrera de mi hermano en la Escuela de Náutica de La Coruña.

- Que trabaje en cuatro ciudades distintas y en cinco empresas.

- Que cuando murió Franco yo estaba alojado en un hotel de Barcelona y dejé nota en recepción para que me avisaran si ocurría. Así fue y regresé a Madrid en el primer vuelo de la mañana, pues ya estaba casado y con una niña. Ni cuando salí de Barcelona, ni cuando llegué a casa en Madrid ocurría nada anormal.

La historia es historia y lo que ocurrió en tan largo periodo de tiempo no se puede borrar por mucho que insistan. Nos guste o no, Franco gobernó durante cuarenta años y eso ya no lo pueden evitar, es tarde para ello, la guerra la perdieron y eso trajo consecuencias históricas que no pueden borrar.

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