¿Hacia una "nueva normalidad"?
Docentes de cualquier edad, situaciones inmunológicas variadas y de todos los niveles educativos empezamos estos días un nuevo curso atípico y presencial, esforzándonos por encarar una nueva realidad que ya nos toca vivir. Lo hacemos conscientes de que nuestra labor dentro del aula es necesaria e insustituible, sabedores del riesgo que corremos y, por ello, con todo el cuidado y la responsabilidad que esta situación inédita requiere.
La incorporación del alumnado a las aulas supone un punto de inflexión en la normalización de la pandemia: la vida sigue y es necesario que así sea, pero con toda la prudencia y las medidas de protección que sean necesarias. Por tanto, me pregunto: ¿alguien podría explicar de manera congruente por qué no se puede iniciar idéntica "normalidad" en servicios que resultan esenciales para la ciudadanía? Me refiero tanto a los que dependen de la Administración Pública (centros de salud, registros, oficinas de empleo, agencia tributaria, ayuntamientos, consejerías y un largo etcétera de puestos dirigidos al ciudadadano) como a los bancos, cuyas oficinas se han visto tremendamente mermadas con la excusa de la pandemia. En todos estos casos la atención al público ha quedado limitada e, incluso, casi ha desaparecido para los sectores más desfavorecidos de la población por las enormes dificultades que entraña solicitar una cita o enviar un correo electrónico que sea respondido con la eficiencia y resolución inmediata que requieren determinados trámites de la vida cotidiana.
La comentada brecha digital entre los estudiantes, que ha quedado al descubierto con esta pandemia, existe también para muchos ciudadanos que ven recortados sus derechos al tener imposibilitado el acceso por internet a diversos servicios de naturaleza administrativa.
Mientras la situación epidemiológica permita la educación presencial, es difícil de entender por qué no se amplía esa atención ciudadana directa, con medidas higiénicas y responsabilidad, en aquellas gestiones que la ciudadanía precisa en su día a día. Mientras no sea así, estaremos lejos de alcanzar esa pretendida "nueva normalidad".
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

