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La Justicia también decae

25 de Septiembre del 2020 - Rufo Costales (Oviedo)

Después de un suculento buffet obsesivo compulsivo, a base de croquetas de pollo y pinchos de tortilla, opto por colocarme la coraza de hierro fundido, heredada de un antepasado medieval, para soportar con valor y dignidad los improperios de iracundos detractores de los que, etiquetados como “negacionistas”, somos críticos con el pensamiento dominante. ¿Hay algo más fascista, intolerante y represor?

Lo bueno de ser tan poco inteligente es que no te das ni cuenta. Le pasa a un servidor, bendito ciudadano, y le pasa a una mayoría de ciudadanos, también benditos, que no reparamos en el peligro que está suponiendo este Gobierno que, con el apoyo de la “simpática troupe” de separatistas, nacionalistas, regionalistas y teruelistas (sin la “s”), actualmente nos desgobierna. No nos damos cuenta.

La España de Sánchez e Iglesias está “Madurando” a pasos agigantados, y un servidor está realmente preocupado y asustado por la deriva a todos los niveles, muy especialmente por la devaluación de un soporte vital de nuestro Estado democrático, que no es otro que la Justicia.

Lo penúltimo a este respecto es que la Fiscalía, con Dolores Delgado al mando, ha solicitado al Tribunal Supremo, a través del teniente fiscal del Alto Tribunal, Luis Navajas, que inadmita ¡con un par! las veinte querellas que han sido formuladas contra el Gobierno y, a título personal, contra Pedro Sánchez por la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus.

Ya escribí en otra ocasión que denunciar a Sánchez ante el juez por prevaricación, por permitir las marchas del 8M en plena epidemia, eran fuegos artificiales. Veo absurdo usar las herramientas del Estado para denunciar al Estado.

En el improbable caso de que el Supremo lo admitiera a trámite, para continuar con la causa, debería solicitar el suplicatorio al Congreso, y este aprobarlo por mayoría. Está claro, ¿no?

Primera confirmación: Colectivos como la Asociación de Abogados Cristianos, Asociación HazteOir.org, Asociación Profesional de la Guardia Civil (JUCIL), Colectivo Profesional de Policía Municipal de Madrid, Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería de España, Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, Asociación de Médicos Titulados Superiores, Central Sindical Independiente de Funcionarios (CESIF), Central Unitaria de Traballadoras (CUT), Asociación Terra Sos-Tenible y Vox, así como diversos particulares, además de un colectivo de 3.268 personas, han sido ignorados por la Fiscalía, contrariamente a lo que sucede en otros países de nuestro entorno como Italia, Francia o Alemania, donde mandatarios de máximo nivel han tenido que declarar por ese motivo ante altas instancias de sus respectivos países.

¿Por qué aquí no? La respuesta nos la había dado, en impagable primicia, nuestro ilustre presidente en el mes de noviembre, cuando prepotente y desafiante, preguntó a su entrevistador televisivo:

–La Fiscalía, ¿de quién depende? ¿De quién depende, eh?

–Sí, sí, depende del Gobierno...

–Pues ya está.

Lo último, el menosprecio, juego del pim pam pum, e incumplimiento reiterado de la Constitución.

El artículo 117 dice (simplificando) que “la justicia emana del pueblo y la administran, en nombre del Rey, los jueces y magistrados independientes, sometidos únicamente al imperio de la Ley”.

Sin embargo, el Rey, reiteradamente ninguneado por nuestros republicanos dirigentes políticos, ni siquiera puede presidir el acto protocolario de entrega de los despachos a los nuevos jueces en Barcelona, dado que este Gobierno, por partidistas, oscuros y preocupantes motivos, veta su presencia.

¿Cabe mayor degradación de nuestra democracia? ¿Con qué cara le pedirán al Rey que firme el decreto de liberación de los condenados por el proceso catalán, fin último de tan extemporánea imposición?

Echo en falta que la judicatura ponga pie en pared y exija su absoluta independencia respecto a otros poderes del Estado, porque a los ridículos sucesivos a los que viene siendo sometida, habría que añadir la coña marinera que supondría el Sr. Puigdemont regresando a España para ser presidente de la Generalitat, y no como prometió Sánchez “ostentóreamente” (que diría Jesús Gil) en el debate televisivo de noviembre: “Yo me comprometo, hoy y aquí, a traer a Puigdemont de vuelta a España, y que rinda cuentas delante de la justicia”.

Cada día estoy más convencido: terminaremos corriendo obligatoriamente delante de los rojos, después de haber corrido voluntariamente delante de los grises. Al tiempo.

¡Santo cielo!, esta madrugada me levanté al baño y me di cuenta de que me había olvidado la mascarilla.

Saludos cordiales.

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