Rivera y Pablo Iglesias: la gran decepción
Cuando aparecieron en la escena política Albert Rivera y Pablo Iglesias, tuve la impresión de que iban a ser el revulsivo que este país necesitaba, tanto en la derecha como en la izquierda; daban la imagen de un aire nuevo que tanto necesitaba el panorama político, pero... ¡qué decepción!, son personajillos mediocres, con intereses personales, sin ningún interés en conectar con la sociedad actual, solo les interesa la poltrona, vivir del cuento, uno no lo consiguió por ambición y el otro sÍ lo consiguió, colocándose en el poder para forrarse y vivir como un rey, pero ninguno de los dos aportó lo que tanto necesita la política actualmente: la concordia, el acuerdo, no tener ese poso asqueroso de la descalificación por las ideas políticas, religiosas, etcétera. Pablo aún está a tiempo de rectificar, para eso lo primero que debe hacer es ser el vicepresidente de todos los españoles, que esté al servicio de todos los ciudadanos, piensen como piensan, que antes de querer cambiar la bandera de la casa arregle el montón de goteras que tiene, pero tanto de las habitaciones del centro, como de la derecha, como de la izquierda. Dialogue con todos, no excluya a nadie, a nadie, en caso contrario, tome el camino de Rivera.
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