Quinta de Pedregal
El pasado día 20 de septiembre, publicaba en estas mismas páginas don Javier Arjona un escrito bajo el título “Avilés y la memoria” recordando las jornadas que convocó la “Plataforma Pro Servicios Sociales y Contra los Recortes en Avilés”, para tratar sobre la Memoria Democrática, teniendo por objetivo la reflexión histórica sobre la “Quinta del Pedregal”. No debe su nombre “del Pedregal” a su parcela, sino a su dueño, José Manuel Pedregal, importante jurista y político secuestrado y torturado por los revolucionarios asturianos del 34. O sea se llama la Quinta de Pedregal. Se hizo famosa en la Segunda República cuando fue incautada por el Frente Popular y transformada en “checa” donde muchos avilesinos perdieron la vida, pero estos no interesan a la Plataforma, ni al historiador Sr. Martínez Corral ni, por supuesto, al Sr. Arjona. Tuve un amigo, ya fallecido, que de joven trabajó cuidando la jardinería y permaneció en ella durante la República y fue testigo de la entrada de muchos avilesinos que por su pie no volvieron a salir. No niego que para desgracia de muchos cuando se “liberó” Avilés, los que llegaron “heredaron la Quinta y su función”, pero tampoco niego, aunque no lo apruebo, que alguno de los que pasaron por la Quinta con sus nuevos “propietarios”, antes de víctimas fueron verdugos, pero hoy solo se recuerda a estos. Por eso me llama la atención que un historiador serio cómo el Sr. Martínez Corral, que incluso se atreve a recordar la vida de Pedro Menéndez (media página de LNE del 21/09/20), se le olvide que la funesta historia de la Quinta de Pedregal empezó antes del 37.
En esa época, la propia cárcel era también una especie de “checa psíquica” donde esperaban los retenidos la llamada en la noche para ser fusilados en el Palomo, el Piles o Peñas. Allí estuvo mi abuelo, esperando, hasta que dos hermanos, amigos de la familia y buenos socialistas, consiguieron firmas de gentes de izquierdas de Gozón y consiguieron sacarlo, no sin riesgo para ellos. Se refugió en La Serrana, hotel de su cuñado, y a la noche cruzó la ría “perdiéndose” en la península de Nieva, que conocía bien. Los asistentes/as que asistieron a la convocatoria y que menciona el Sr. Arjona parecen estar bien situados/as políticamente, hasta el punto de utilizar dinero público para visitar la ESMA en Argentina.
Muchos avilesinos no necesitamos la ley de la Memoria Democrática para recordar el sufrimiento que les hicieron pasar a nuestros ancestros los ahora llamados “luchadores por la libertad” que no eran más que criminales de la misma calaña que los que les heredaron con otra ideología, pero a los primeros no se les recuerda y los segundos, conociendo el género humano, pero rechazándolo tienen a su favor la “venganza” olvidando que para eso está la justicia. Yo, al menos, rechazo a ambos y me gustaría que el resto hiciera lo mismo.
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