Liberado Avilés

30 de Septiembre del 2020 - Antón Corostola (Avilés)

En mi escrito de ayer, nombrado Quinta de Pedregal, terminaba con el extenso y enrevesado parlamento, perdón soy de Ciencias, pero perfectamente comprensible para quien tenga interés en ello:

“Muchos avilesinos no necesitamos la ley de Memoria Democrática para recordar el sufrimiento que les hicieron pasar a nuestros ancestros los ahora llamados luchadores por la libertad, que no eran más que criminales de la misma calaña que los herederos, con otra ideología, pero a los primeros no se les recuerda y los segundos, conociendo al género humano, pero rechazándolo, tienen a su favor la venganza, olvidando que para eso está la justicia. Yo, al menos rechazo a ambos y me gustaría que los demás hicieran lo mismo”.

Tengo interés en aclarar mi postura, quizás un poco confusa y en pedir a los lectores que reflexionen sobre un tema “muy delicado”. A ello voy:

Liberado Avilés, que para mi familia lo fue, pues mi abuelo pasó de ocultarse con éxito, a golpear las columnas de la galería de casa (casa de Pachico) para alertar de que todo había acabado, ya que pitaban los barcos y mi padre inició el camino a casa desde Ribadeo, donde pilotó un hidroavión de reconocimiento.

Incluyo en mi anterior parlamento, a los primeros represores después de la “liberación”, entre los criminales que actuaban por odio durante la república, pero es claro que en esos momentos no había justicia y estaban muy presentes los fusilamientos perpetrados por los “luchadores por la libertad” que ahora, cuando no se justifican, se olvidan. Mi familia lo sufrió. Muchos de estos “luchadores” antes que víctimas fueron verdugos, pero esto se olvida y no se estudiará en los libros de texto que prepara este Gobierno a semejanza de la criticada Formación del Espíritu Nacional, vulgo Educación Política que a mí me tocó en el Bachiller. La diferencia entre lo que prepara este Gobierno y la Educación Política de Franco es que aquella pretendía afianzar el Estado y la de ahora pretende derribarlo desde dentro y me temo que lo conseguirán. Entrenemos para volver a las cartillas de racionamiento, ya lo advirtió don Pedro Sánchez y en aquella ocasión no parece que mintiera.

Por lo expuesto pido a los lectores que reflexionen y se pregunten:

¿Cómo actuarían, “no si supuestamente” les hubieran asesinado a cinco varones de su familia, dejando huérfanos a tres niños, sino habiéndoles asesinado a sus padres, tíos y abuelos, así hasta cinco y conociendo a sus autores? Pregúntense a sí mismos, pero no respondan. Esto ocurrió en Avilés, pero los actuales historiadores no lo conocen. Yo fui compañero de Bachiller y amigo del más joven de los huérfanos. A ese tipo de posibles venganzas me refería, sin que deduzcan de mis escritos, que en ese caso se hayan producido.

La crudeza de los “luchadores” no tenía límites. Mi madre me contaba que estando refugiada en la cueva del Molín del Puerto conmigo en el cuello un encantador personaje se acercó a ella y le dijo que mi padre había aparecido en la playa de Xagón. Afortunadamente se equivocaba, era un cura que por la tonsura le confundieron con mi padre que ya era bastante calvo.

Cartas

Número de cartas: 49802

Número de cartas en Mayo: 14

Tribunas

Número de tribunas: 2196

Número de tribunas en Abril: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador