El Rey está solo
El pasado 30 de septiembre, en el Palacio Real de Madrid, Su Majestad Felipe VI recibió, en uno de los actos de mayor protocolo que hay en España, las credenciales de los nuevos embajadores extranjeros; en esta ocasión le acompañaba, en representación del Ministerio de Asuntos Exteriores, la subsecretaria doña Celsa Nuño García, al estar la titular en Jordania. En muchos sectores, este hecho ha sido considerado como un nuevo agravio a la Casa Real por parte del Gobierno de Pedro Sánchez.
Esta serie de agravios y desplantes, que muchas personas consideran como una maniobra política, tuvo un hito, hace unos días, debido a la ausencia de Su Majestad en el acto de entrega de los despachos a los nuevos jueces, el pasado 25 de septiembre en Barcelona. La explicación oficial se basaba en la "seguridad" del Monarca (las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y los Mossos de Esquadra expresaron su total disponibilidad y capacidad para proporcionar la máxima seguridad) ante la cercanía del aniversario del intento golpista de los separatistas, que se unía a la (¡por fin!) sentencia de inhabilitación del presidente de la Generalidad de Cataluña, Joaquín Torra y Pla, por desobediencia. El clímax llegó cuando don Felipe telefoneó al presidente del Consejo General del Poder Judicial (tercera Autoridad del Estado, junto con la del presidente del Congreso de los Diputados -Poder Legislativo- y el Presidente del Gobierno -Poder Ejecutivo-, todos cohesionados por el Rey, jefe del Estado y capitán general de los Ejércitos), para que transmitiese sus felicitaciones a los nuevos jueces y su pesar por no haber podido asistir.
Tras esta llamada se sucedieron las declaraciones, primero del ministro de Justicia, asegurando que la verdadera razón había sido no "ofender" a los catalanes (esta excusa se parece mucho a los argumentos de diversos políticos para justificar el acoso y las agresiones que sufrieron, durante anteriores campañas electorales -ya he perdido la cuenta- en Cataluña y Vascongadas, tanto candidatos como simpatizantes de Vox, Ciudadanos y PP), y en aras de la paz social. Asimismo, con el mismo argumentario, el desaparecido ministro de Universidades, en una especie de aparición ectoplasmática, habló, y habló de todo menos de su ramo. El ministro de Consumo también habló, pero fue más allá y acusó a la Casa Real de conspirar contra el Gobierno; estas acusaciones, que no fueron sustentadas con prueba alguna, fueron ratificadas con el silencio cómplice del presidente del Gobierno. Tras todas estas declaraciones se transmitió, desde fuentes oficiosas, que el ala socialista del Gobierno estaba "defendiendo a la Casa Real" de una investigación parlamentaria y añadiendo la amenaza de que "la Casa Real no es intocable".
Recordemos también que el "exilio" del Rey Emérito don Juan Carlos I, como consecuencia de los presuntos chanchullos económicos, relacionados con las supuestas comisiones cobradas por la intermediación en el contrato de construcción de la línea de AVE a La Meca, que salieron a la luz gracias a (si no me falla la memoria) las grabaciones que hizo el comisario Villarejo (es curioso cómo los audios del excomisario se toman por buenos para lo que le interesa al Gobierno, pero no tienen ningún efecto en asuntos como los chanchullos de Dolores Delgado y su novio Baltasar Garzón, o el asunto de Dina Bousselham) a Corinna Larsen, generó un gran malestar en el ala comunista del Gobierno, uno de cuyos principales objetivos es hacer caer la Monarquía e instaurar una República ("republiqueta", según el inefable expresidente Felipe González), tal y como expresó el Vicepresidente segundo Pablo Iglesias, hace unas semanas, en unas declaraciones que constituyen una clara traición a la promesa de lealtad al Jefe del Estado, que hizo al asumir su cargo.
Pablo Iglesias y su organización política Podemos han defendido desde su constitución, la vuelta a un sistema republicano y la derogación del "Régimen del 78", arguyendo que nuestra Constitución y la transición previa es una herencia franquista. La Constitución de 1978 es una de las más avanzadas entre las democracias occidentales, y los Derechos y Libertades contenidos en el Título I no tienen nada que envidiar al contenido de la Constitución de 1931, muy al contrario, es más avanzada y, además, fue ratificada en referéndum, por amplia mayoría, en un proceso completamente legal. Realmente, lo que molesta a los partidos marxistas españoles es la presencia del Rey, y todos los agravios y el hostigamiento de los que he hablado parecen estar destinados a crear un clima irrespirable e insostenible que fuerce su abdicación, ya que por las vías legales es prácticamente imposible de lograr: la modificación legal del Título II de la Constitución exige, conforme al artículo 168, la aprobación de la reforma por dos tercios de cada cámara, la disolución inmediata de las mismas y la convocatoria de nuevas elecciones; las nuevas cámaras deberán ratificar la reforma por mayoría de dos tercios; inmediatamente, se someterá a referéndum, quedando invalidada si falla alguno de estos tres pasos.
Sí, el Rey está solo ante este hostigamiento constante, y no puede defenderse mientras se pone en duda su valía, se le difama, insulta y veja continuamente, no solo a su persona, sino también a su familia. En esta situación, solo los partidos constitucionalistas, con PP, CS y Vox a la cabeza, así como amplios y silenciosos sectores del PSOE, defienden al garante de la Constitución y, lamentablemente, son tildados de fachas.
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