¿Raro?

5 de Octubre del 2020 - Marino Iglesias Pidal (Gijón)

Mira tú. Esta noche soñé que quería escribir algo sobre lo raro. Qué sueño tan raro. Para empezar, es rarísimo que yo tenga un sueño que no sea una pesadilla

horrible. Se suceden una tras otra, a cual más espeluznante, un día y otro día.

Pero esta noche, que aún no ha concluido, son las seis de la mañana de un día que, a la luz del alumbrado público y de la sensación que experimento al abrir la ventana, desluce asqueroso, en comparación, mi sueño no ha sido tan acongojante.

En el sueño iba en el coche costeando y lo paré al borde de una playa que me pareció adecuada para ponerme a escribir. Una playa que no tendría más de diez o doce metros de longitud, pedrero natural a ambos lados y artificial limitándola con la carretera.

Al otro lado de la miserable vía, un terreno sin grandes altibajos, poblado de pedruscos y miserables arbustos y yerbajos. Complementando el deprimente y desolador paraje, el ingrato, frío, húmedo y brumoso ambiente que lo envolvía todo. ¿Cómo es posible que yo considerara aquel siniestro lugar bueno para algo?

Bueno, ya sabemos lo que se dice sobre el desencadenante de los sueños. Sobre el mío quiero creer que lo motivó el haberme comprado una CPU nueva. El tiempísimo que llevaba sin escribir y el hecho de poder hacerlo sin los inconvenientes que me imponía el ordenata viejo fueron la génesis de mi sueño. Mi propia personalidad hubo de ser la que eligió el tema.

Soy un tipo raro. Así calificado por todos, pocos, los que me han conocido. Cómo se hace.

Hablo poco, por no decir nada. De hecho, debo de llevar bastantes años sin haber soltado más palabras que las correspondientes al hola, buenos días, tardes, noches no, nunca me pillan fuera de casa, que dedico a algún vecino con el que comparto el ascensor o me cruzo en el portal. Y lo que hablo con mi mujer, también muy raquítico el bagaje, yo más bien escucho, ella es la que habla. No tiene problema en este sentido, para compensar. No es de las que se paran a dar la chocolatera con todo el que pille, ni mucho menos, de eso nada, qué va, coño, me habría divorciado, pero, a diferencia de mí, tiene amigas con las que departe, ¡ah! y con los perros, anda que no habla con los perros, ¡y la gaviota!, ¡y no digamos con la tele! Menudas peleas que tiene con el personal de la tele. Es tremenda. Tenemos más de una tele, claro, y en habitáculos separados, con las puertas cerradas, por supuesto, cuando ejercemos de televidentes.

Pero volviendo al sueño, si lo piensas un segundo, no necesitas más, es evidente, lo más raro del universo es lo más común del mismo. Sabemos que la naturaleza solo hace originales. No hay nada ni nadie que sea igual a algo o a alguien, consecuentemente, puesto que no existe un bis natural, ni artificial, todo es único, raro por tanto.

Después de esta reflexión quizá tenga que reconsiderar mi propia condición, al fin y al cabo, aunque unos más que otros, en definitiva, todos somos bichos raros.

Cartas

Número de cartas: 50765

Número de cartas en Septiembre: 130

Tribunas

Número de tribunas: 2211

Número de tribunas en Septiembre: 1

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador