Comunidad digital y de servicio
La familia une y la comunidad ayuda. Pero las familias se rompen y la comunidad no está por la labor. Ofuscadas con la necesidad, las personas entrarán en un irrefrenable descontento; y, entonces, percibirán la monstruosa verticalidad donde se apretujan. Fueron eligiendo aquello que les permitían mientras eran tratadas como a un rebaño en una gran explotación intensiva. Será precisa la rebelión en la granja y usar de otra forma al gran hermano móvil.
¿Comunidad digital y de servicio a las personas que son sus clientes?
Es fácil si se olvidasen de valorar más al móvil que al cliente, y también de ahorrar personal destruyendo puestos de trabajo. Lo cual cuesta a la comunidad: futuro, crecimiento, y tranquilidad. No hay atención al cliente, sino acaparamiento de su dinero. Si el dinero es algo imaginado creado por el poder a conveniencia suya y no de la comunidad, el digital virtual ni te cuento. Las personas van quedando fuera de norma: descolgadas sin futuro ni crecimiento ni tranquilidad.
Todos los servicios a las personas de una misma zona de residencia (bien sean de carácter público o privado) deberían ser atendidos por la misma persona empleada o su ayudante (equipo mínimo de dos personas para la misma zona siendo preferible tres con atención presencial). De tal forma que las personas empleadas, sí dispondrían de todos los medios informáticos, telemáticos, y de conocimientos, pudiendo atender la demanda del cliente. Esto se acercaría a la tan demandada ventanilla única. Obviamente el servicio podría ser tanto presencial como telemático, al conectarse entre sí el empleado y el cliente. En el caso presencial, sería una tutoría con el cliente que establecería vínculos. Vínculos muy fáciles de valorar por la satisfacción de los clientes de la zona: bien en forma de votos para la Administración pública, bien por los réditos de la empresa de servicios en la zona, evitando que crezca la competencia.
¿Por qué no se hace? Porque la tendencia se sigue hasta que rompa, y todo romperá. Porque lo que hay que hacer para mejorar los servicios a las personas no se hace salvo en la propaganda. Cada vez se quedan más personas descolgadas y opacas ante la comunidad. Esto incluso va a romper de la mano de un mercado que ni crece ni da servicio a la comunidad. Una comunidad que, junto a la familia, desaparece.
Ahora una futura unión bancaria anuncia la “digitalización humanística”. Luego son conscientes de cuál es el problema. Falta que el que cambie realmente primero de política acaparé a los clientes y se lo quede todo al hacer lo correcto: servir para algo a las personas.
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