Apropiación o disfrute
Todos los países del mundo celebran el día de la Fiesta Nacional, que en general coincide con una victoria militar, o la firma de un tratado clave para el país (algunos celebran una derrota, pero eso ya indica su idiosincrasia), pero incluso hasta en eso España es diferente y lo que celebra es un hecho histórico, una hazaña extraordinaria, como fue el descubrimiento de un nuevo mundo.
Los españoles, como el resto de los habitantes de la Tierra, queremos festejar ese día y una de las formas de expresar nuestra satisfacción y nuestro orgullo de ser españoles es exhibiendo la bandera española en nuestros balcones.
Sin embargo, la señora vicepresidenta primera y el señor ministro de Interior, respaldados por los “repartidores” de avales democráticos, se declaran contrarios a esa exhibición, acusando a los que lo hacemos de apropiarse de símbolos que son de todos, y tachándolos de fascistas, franquistas, provocadores y no sé cuántas cosas más.
Pero precisamente si son de todos, el usarlos no es apropiarse de ellos, sino sencillamente disfrutarlos como un bien común de todos los españoles.
Puede ser que el rechazo de la señora vicepresidenta primera y el señor ministro de Interior provenga de que no se encuentren a gusto con la bandera bicolor, con la actual Jefatura del Estado y con la nación española, patria indivisible de todos los españoles. Puede ser que prefieran la bandera tricolor, la República y el “conjunto de nacionalidades y regiones que conforman este país”. Pero lo constitucional que han prometido acatar y defender es lo otro.
Hace unos días, con motivo de la entrega de despachos a los nuevos jueces y la finalización del acto con un rotundo “viva el Rey”, dos señores ministros, el de Justicia y el de Universidades, declararon a los medios de comunicación su rechazo a tal grito, llegando a tacharlo de provocación. No se les ha oído criticar los gritos de “gora ETA” ni los homenajes a presos de ETA al llegar de vuelta a sus pueblos. Esa actitud ha provocado que leyera en las redes sociales una frase que decía así: “Cuando un Gobierno se muestra más preocupado por el grito ‘viva el Rey’ que por el grito ‘gora ETA’, es que el Gobierno ha tocado fondo”. Creo que es una frase que nos debería hacer pensar hacia dónde caminamos.
Nadie se apropia de nada. Todos los ciudadanos pueden colgar de sus balcones la bandera nacional, y gritar “viva el Rey” y “viva España”. Nadie se lo prohíbe, y nadie les impide sentirse orgullosos de nuestra nación y de nuestras instituciones. El que no lo hace es porque no lo quiere hacer. No entro en las razones de esa negativa, allá cada cual, pero que no se nos acuse a los que sí lo hacemos de provocadores.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

