Covid-21

4 de Noviembre del 2020 - Luis Ángel Fernández-Meré (Oviedo)

Con este título solo pretendo llamar la atención de los lectores. Como todo el mundo, al menos la mayoría, espero que para el año que viene se solucionen las cosas. Pasan los días y a mi mente van llegando ideas que me hacen reflexionar acerca de la situación que nos ha tocado vivir y la condición humana, y no son nada buenas.

Primero: "La solución de nuestro problema depende de la responsabilidad individual". Cada día salgo de mi casa hacia el trabajo y me voy encontrando actitudes tales como el dueño que no recoge los excrementos de su mascota, el peatón que cruza con su semáforo en rojo, el conductor que hace lo mismo con el suyo, el coche que se queda parado encima del paso de cebra bloqueando el cruce de peatones, el viandante que va con la mascarilla en la nariz, el que directamente no la lleva, el que tira una colilla en el suelo, el que escupe al aire, el que camina por su izquierda y además no se aparta si encuentra a alguien, el que no mantiene la distancia de seguridad, y no sigo por no eternizarme. Todas estas conductas me hacen pensar que el ser humano tiene que tener todo legislado y necesita un policía en cada esquina para sancionar. ¿Y así todo apelamos a la responsabilidad individual para salir del lío que tenemos? Hasta que no se demuestre lo contrario, desgraciadamente, necesitamos normas claras y más agentes que velen por su cumplimiento.

Segundo: "En estos momentos hay que salvar la economía". Asumo que mi razonamiento no va a gustar a mucha gente porque en ocasiones no me convence ni a mí mismo. Sin actividad económica no habrá salud pero sin salud no habrá economía. ¿Preferimos ruina o enfermedad? ¿Parados o muertos? Difícil respuesta. Solo alcanzo a pensar que de una crisis económica se puede salir pero del otro mundo (si es que lo hay) todavía no ha vuelto nadie que yo sepa.

Tercero: "Este virus no existe". Pruebo a ponerme en la piel de los negacionistas pero no soy capaz de hacerlo. Voy a hacer ahora mismo el último intento delante de todo el mundo. Vale, que sí, que el virus es una invención de los gobiernos para acabar con nuestra libertad y campar a sus anchas, para que los ricos se hagan más ricos y los pobres sean más pobres. Pero entonces, ¿por qué hay tantos muertos y tantos enfermos? ¿Son actores que forman parte de la farsa? Si un virus no es el causante de todo esto, ¿cuál es la etiología?, porque algo tiene que haber, digo yo. Algo está llenando de personas los hospitales y los cementerios. Eso no lo puede negar nadie o es un completo gilipollas (con todas las letras y totalmente malsonante). Un negaciogilipollas.

Y no continuo con mis reflexiones porque tengo que seguir con mis labores de afirmacionista convencido.

Nada más. A pesar del momento tan triste que nos ha tocado vivir (como tantos otros a lo largo de la eternidad), quiero aprovechar este medio para, adelantándome mucho en el tiempo, felicitar a todos la Navidad. Ahora más que nunca nos hará falta un buen chute de alegría, aunque sea sin muchas ganas, así que "Felices fiestas para todo el mundo", incluidos los incrédulos (que suena mejor).

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