La mala memoria de los hosteleros
Como decía el viejo refrán: “Nunca llueve a gusto de todos”. Digo esto por las protestas que estos días están llevando en las calles los hosteleros asturianos contra el Gobierno de Adrián Barbón.
Bueno, parece ser que a estos empresarios ya se les olvidó que hace apenas tres meses, en pleno verano, declaraban estar más que satisfechos con la caja que estaban haciendo gracias a la masiva llegada de turistas. Asturias batía el pasado verano récord de visitantes, todo ello gracias a la publicidad que el Gobierno de Barbón había hecho de nuestra región como destino libre de covid. Aquellos fueron momentos de aplausos y parabienes para el Gobierno socialista “que había sabido hacer los deberes mejor que ninguna otra autonomía”. Y uno, ante la crispación que ahora muestran los hosteleros, con la llegada de la segunda ola de la pandemia, se pregunta, ¿qué hubiera pasado si durante el verano Barbón hubiera sido más precavido y no hubiese levantado la veda como lo hizo, si hubiera mantenido determinadas restricciones al sector hostelero? ¿Se imaginan la que se habría montado en Asturias? Creo que los hosteleros están siendo muy injustos con Barbón, quien ahora reconoce haber tenido errores al no prever las consecuencias que la relajación del verano nos traería en el otoño.
Asturias arroja en estos momentos los peores datos de la pandemia de todas las comunidades. Los contagios diarios no bajan de los 400 y los fallecidos siguen aumentando cada día. Nuestros hospitales están al borde del colapso, y, ante este panorama, a la hostelería y al pequeño negocio solo se les ocurre lanzar dardos envenenados contra el presidente Barbón, haciéndole responsable de todos los males habidos y por venir, como si él fuera el culpable de esta pandemia mundial.
Lo curioso y llamativo es que muchos de los que ahora crucifican al presidente son los mismos que en pleno verano, cuando hacían buena caja, le ponían como ejemplo de “hacer las cosas bien” y de haber conseguido llenar a rebosar Asturias de turistas.
Todo ello nos demuestra, por desgracia, que al ser humano lo único que le importa es lo económico, el dinero, el resto es todo pasajero, circunstancial. La salud para estas personas no es lo más importante de la vida.
Sinceramente, me da pena de Barbón, pues, aunque haya cometido errores, creo que a la vista de cómo se han desarrollado los acontecimientos del covid en Asturias, no se merece el trato tan agresivo y despiadado del sector hostelero. Países como Bélgica, Francia y Alemania han decretado el cierre de toda la hostelería, con ayudas al sector. Ayudas que también el Gobierno regional ya aprobó para la hostelería y el pequeño comercio en Asturias.
Somos el país europeo con más establecimientos de hostelería por habitante, y quizá sería bueno ir pensando que tal vez ha llegado la hora de que el sector tenga que sufrir una seria reconversión. Pues lo que está claro es que el covid va hacer que tengamos que cambiar muchos de nuestros hábitos, y uno de ellos quizá sea el de no hacer tanta vida social fuera del hogar como estábamos acostumbrados.
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