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El hombre y la bestia

29 de Noviembre del 2020 - Ricardo Luis Arias (Aller)

En el mundo, desde que es mundo, la violencia y la agresividad van íntimamente ligadas a la vida del hombre, que unos contienen y otros desfogan, según sea su condición humana. En el hombre primitivo, en estado salvaje y con un limitado raciocinio, tenía su explicación, pero no así en el hombre de hoy, culto y estudiado, que a veces es más salvaje que su antepasado neandertal. Esto, bien demostrado hoy, en pleno siglo XXI, con ese terrorismo brutal, indiscriminado, cuyos atentados se producen ya en cualquier parte del mundo, y del que nosotros tenemos una dolorosa experiencia. El hombre de hoy es mucho peor y más agresivo que el prehistórico, que carecía por completo de toda cultura y formación. En él no había instinto de violencia ni criminalidad, sino que mataba para comer o defenderse de toda agresión. Nada más. Luego, más tarde, su clan familiar fue creciendo y dispersándose por nuevos territorios, formándose así las tribus, que guerrearían entre sí.

Hoy, el garrote o la cachiporra han sido sustituidos por armas verdaderamente criminales y destructivas, como muy bien saben en Hiroshima y Nagasaki, armas que, en manos de algún loco, pueden terminar acabando con toda la humanidad. Al ritmo que se están estudiando y construyendo nuevas armas, la bomba atómica puede ser mañana una simple peorra. El axioma es claro y evidente: a más cultura y civilización, el hombre es más salvaje y agresivo, cuando en realidad tenía que ser todo lo contrario. Bueno, quizá la excepción sean los hijos del pobre Adán y la tentadora Eva, la de la manzana –¿no sería un plátano?, dicho sea peyorativamente–, cuyo hijo Caín, el malo, se cargó a su hermano Abel, el bueno, empleando como arma la quijada de un asno. Mira que era burro el tío. Y este fratricidio, o lucha y muerte entre dos hermanos, se repitió aquí en 1936, con buenos y malos en ambos bandos contendientes.

Sí, el hombre en la guerra se convierte en una verdadera bestia, y esto lo define muy bien el escritor e historiador Valerio Maxi, o Manfredi, en su último libro publicado, “La última legión”, como recientemente hemos citado aquí: “El hombre lleva en su interior dormida una bestia, y la guerra la despierta”. ¿No habrá forma o manera de conseguir que esa bestia no se despierte nunca? La respuesta a esta pregunta nos la tenemos que hacer cada uno de nosotros mismos.

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