¿Dónde está mi cabeza?
Mi nombre es Olalla. Soy del 1996. He sido consciente de la crisis del 2008 y he sufrido sus secuelas. Estoy desempleada porque me dedico a la cultura. Tengo una FP Superior y diversos cursos. Actualmente, estoy haciendo el grado de Comunicación a distancia. Veo cómo el futuro se vuelve incierto al igual que el de cientos de jóvenes. No sé si podré quedarme en mi tierra o tendré que irme al extranjero. Estoy encerrada en mi casa día y noche. Salgo a lo indispensable. Llevo meses sin ver a mis abuelos, a mis tías, a mis amigas...
“Where is my mind?”, cantaban los “Pixies”. Me pregunto lo mismo todos los días. Cada día se hace más difícil estudiar, concentrarse, pensar... Mil pensamientos al día y ningún mensaje claro.
“Where is my mind?”, suena en mi cabeza. Me esfuerzo todos los días por acabar trabajos que se me hacen interminables cuando antes en dos días los hubiese hecho. Veo a mis compañeros al borde del colapso. Hay muchos días que encender el ordenador y concentrarse supone escalar un ochomil.
Somos personas y no máquinas. Cuando esto acabe tendremos una generación de adolescentes y jóvenes con ataques de ansiedad y depresión porque no se pensó en ellos como personas, más bien se les dejó a su suerte ya que el sistema educativo y el de salud no están preparados para todo el trabajo que hay detrás de esta pandemia.
Hablamos de pandemia y nos olvidamos de los efectos que está generando por la parte de atrás. Los que nadie quiere ver. Los que sufren unos pocos.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

