Educación, mentiras, bulos y desinformación
En estos tiempos en que la derecha ha perdido las elecciones y no se resigna a ello –habitual en su historial político–, tacha al Gobierno ganador de ilegal, Frankenstein, social comunista, etc., y busca la estrategia para derribarlo, no con bombas y cañones, sino con otras armas más modernas montadas en vehículos de desinformación con la inspiración del asesor de Trump, y entrenados en una técnica “trumpiana” que consiste en lanzar mentiras y bulos que hacen mella directa en la población porque dan en la diana de unos objetivos muy sensibles como son en este caso la educación y los menores con necesidades educativas especiales. La única defensa contra esta infamia solo queda en el arma de la información veraz para que las neutralicen.
Como introducción señalar que PSOE y PP, con Gabilondo como ministro de Educación, pactaron en aquel momento una Ley de Educación que se frustró por la negativa del PP, en último momento, por razones inconfesables. Llegados al poder, el PP con Wert como ministro, elabora una Ley de Educación con el apoyo de su grupo parlamentario y en contra del resto de diputados de la Cámara. En aquel tiempo, donde Cataluña mostraba su malestar por el rechazo por el Constitucional del Estatut, que previamente había aprobado el Parlament y las Cortes Generales, se crea una tensión que lleva al Gobierno de Rajoy a amenazar con colonizar a los catalanes, lo que aprovecha el ministro Wert para introducir en la ley de educación que el castellano es la “lengua vehicular” del Estado, algo innecesario porque eso ya figuraba en la Constitución, y que se interpreta en Cataluña como una agresión a la fibra más íntima del pueblo catalán, que es su lengua propia y también oficial del Estado. Lo que pasó después ya todos lo conocemos y sus consecuencias. Por tanto, esa frase innecesaria, objeto de la crispación de la derecha, no cambia nada y por tanto el castellano no va a desaparecer de Cataluña ni de ninguna comunidad española. Desactivado el bulo, trataremos de hacer lo mismo con la desinformación de la Educación Especial y los centros concertados, pero esto merece un trato aparte.
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