Jóvenes y mayores (coronavirus)
Estamos llegando a un clima irrespirable, entre este bicho y las contradicciones e ineptitudes de nuestros políticos, nos encontramos inmersos en dos mundos, el que viven los jóvenes ajenos al peligro que corren y, sobre todo, hacen correr a sus mayores, y el de los mayores, que ven el peligro muy de cerca.
Los jóvenes no están mostrando esa solidaridad que requiere la situación actual para con sus abuelos, ellos siguen a sus cosas, si les dejas se montan juergas, si nadie los vigila o multa están sin mascarillas y sin distancia, visitan a padres y abuelos sin esa seguridad que los expertos nos aconsejan, eso ocurre todo en casa, en el ámbito familiar, allí donde la Policía no llega. Lo cual es más delito todavía.
Les pediría a los mayores que tomen ellos sus precauciones, nadie las tomará por ellos; los hijos y nietos no los quieren como a la inversa, lo hacen a su manera, una manera difícil de interpretar cuando ponen en riesgo la vida de sus abuelos y padres. Una sociedad joven no abandona a sus abuelos y padres como vemos, donde millones de ancianos lloran en silencio de amargura por haber criado semejantes retoños malagradecidos. Como poco los encarcelan en esas residencias de ancianos “tales cementerios vivientes” y son capaces de llevar a sus mascotas de vacaciones mientras dejan a sus abuelos a su suerte. Pues si es usted alguna de esas personas que nietos, hijos o sobrinos llevan antes de vacaciones a su perrito que usted, póngase las pilas, las celebraciones que las hagan con su mascota, en su casa nada de nada. No ponga en peligro su vida por quien no duda en exponer la suya visitándole sin mascarilla o queriendo comer o cenar cuando los demás días lo hace donde le venga en gana. El amor a los abuelos es eso, evitar estar con ellos estas Navidades.
Si les dices algo, te podrán decir que no es para tanto, que no hay que dramatizar, ellos lo ven desde su punto de vista, que para nada coincide con la realidad. El no dramatizar es colocar a los abuelos en el disparadero del contagio y a la par ante la posibilidad importante de muerte. Por eso les pido a todas las personas de riesgo que no duden en negarles celebraciones, comilonas o reuniones familiares donde ellos estén presentes. Exíjanles que cuando estén con ustedes guarden distancia, laven manos y mascarilla, no hacerlo es dispararse usted mismo un tiro en la cabeza.
Hay que empezar por estas Navidades, los hijos, nietos, o demás familia no convivientes deben evitarse en estas fiestas, no vaya a ser que, por querer estar este año con ellos, sea el ultimo sin posibilidad a más. Más ahora que está la vacuna a la vuelta de la esquina.
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