La familia
El pilar básico de toda sociedad que se precie está en la familia, los valores que aporta en cuanto a calor, protección, respeto, apoyo, cariño, amor... ese no sentirse solo ante los retos de la vida conforta y ayuda a pelear y avanzar. Ningún individuo por sí solo logrará las cotas de estabilidad emocional con que una buena familia le premiará con creces.
Pero no, estamos destruyendo ese pilar básico, lo cambiamos por un individualismo donde lo mío es lo que importa.
La familia se va reduciendo, llegará a esas cotas unipersonales de los países centro y norte de Europa. Antes, existían tías abuelas, respetadas y queridas como las propias abuelas. Esas tías abuelas hicieron una labor (antaño) de cuidado y educación que nunca les podremos recompensar; ya no están ninguna de ellas. Ante las necesidades repartían todo, entregadas a la familia y con ese poder y capacidad que tenían de hacerse respetar. Esas sí eran mujeres que lucharon por un mundo mejor, no lo de ahora, niñatas (sin dar un palo al agua en su vida) y son ministras en defensa de las mujeres. ¿Qué mujeres? Aquellas sí eran mujeres, se dieron a respetar, no se quejaban tanto y ponían su granito de arena para conseguir lo que ahora tienen ustedes. Todo lo que tienen fue gracias a aquellas mujeres, a aquel modelo de familia en el que se protegían los unos a los otros y lo poco que había se repartía. Ahora tienen de todo, y todo lo quieren para ustedes, les importan un pimiento el resto de mujeres, ahí tienen a las ancianas, solas, sin medios, sin salud, llorando su soledad: hipócritas, ¿esas no son mujeres maltratadas?
Debemos potenciar la familia, darle toda la proyección que tiene que tener, no dejar desaparecer esa protección y apoyo que es básica para soportar los palos que la vida nos da. Tiene que empezarse a dar valor a la edad, aquí todo lo contrario, se hicieron leyes de protección del menor en las que se quitó la autoridad a maestros, padres, abuelos y mayores. Algo que a la larga convierte a estos chiquillos en energúmenos, que, por no permitir un castigo, una nalgada, dentro de unos años serán ellos los que se unirán en manadas para agredir, violar e incluso maltratar a sus padres y abuelos: el mundo al revés. ¿para cuándo una ley de protección y derechos del anciano? Lo vemos ahora, son la escoria, se mueren a miles y los políticos consintiendo que los jóvenes vayan de jolgorio para luego llegar a casa a matarlos de covid. Una sociedad que no respeta y protege a sus mayores está podrida.
Se educa en el consentimiento, se huye de exigir esfuerzo, disciplina y respeto; se buscan atajos, cueles, paridades, cremalleras, romper techos de cristal, arribismo puro y duro, donde lograrán llegar las y los que no están capacitados. Así es imposible sacar una cosecha aprovechable.
Sin familia, todo será frío (cómo esos países que sucumbieron a su destrucción), ese frío desprenderá egoísmos, egolatrías, insolidaridades, soledad, abandono, nada de esperanza y menos de ilusión.
Apostemos por la familia y demos a la edad su lugar en la sociedad. Antes los padres y abuelos no tenían mucho que dejar, sus hijos y nietos los cuidaban hasta el final; ahora, sabedores de su patrimonio, por insignificante que sea, al ser tan egoístas, los abandonan y esperan que se mueran lo ante posible para heredar, por ello, los abuelos deben gastarse todo, disfrutarlo ellos, no dejar nada a quien vean que no lo mereciera con mucha antelación. Solo así haremos un mundo mejor.
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