Doña Carmen
De nuevo la egabrense doña Carmen Calvo, vicepresidente primero del Gobierno, insiste en su defensa de la sanidad pública. Agradecimiento deberíamos mostrar, si lo acompañara con hechos. Es funcionaria y tiene dos opciones, pagar la pública o pagar la privada. Ella, que tanto dice defender la pública, optó por la privada, o sea, un vicepresidente del Gobierno que no contribuye a la financiación de la sanidad que dice defender. Todos pudimos ver, a través de alguna TV díscola, que, en el momento más álgido de la pandemia, con los pasillos de los hospitales colmados de enfermos, la Vice ingresaba en la Ruber, buque insignia de la sanidad privada.
Yo, humilde jubilado, no puedo optar, la pública me la descuentan del sueldo y por razones de inmediatez, que no de calidad, tenemos también la privada, 500 euros al mes mi mujer y yo.
Quién, de verdad, defiende mejor la pública: el que la paga pero no la utiliza, o el que pudiendo acogerse a ella prefiere la privada y las ventajas del funcionariado le permiten no contribuir a la pública. Con este Gobierno que, a pasos de gigante, nos acerca no a Cuba, sino a la Venezuela de Maduro, todo es postureo y falta de veracidad en actos y dichos.
Aclaro lo de egabrense: la Vice es natural de Cabra y estos naturales no siguen la norma más general, no se llaman cabreros, cabritos o cabrones, se llaman egabrenses, consulten la RAE.
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