Reservarse la patente ante una pandemia es crueldad
Ante un riesgo de muertes generalizadas en todos los países del mundo, ante las farmacéuticas que tienen la solución con sus vacunas, debieran los países unirse y obligarlas a dar la fórmula para que en todos los laboratorios dispuestos a fabricarlas las proporcionen lo más rápidamente posible a todos los países.
Aquí no es cuestión de patentes, es cuestión de salvar vidas; la salud es un derecho y ninguna farmacéutica puede retener el elixir observando cómo se muere la gente. Ese tipo de gente, ese tipo de negocio, como el de las residencias de ancianos, debemos acabar con él de inmediato o dejaremos mucho que desear como sociedad.
Ya sabemos, en Europa y países avanzados sobrarán vacunas dentro de unos meses, hasta entonces ¿cuántos muertos por ccovid y otras patologías desatendidas podríamos evitar? ¿Cuánto sacrificio y dolor con ese colapso de las sanidades podríamos aminorar? Pero ¿qué ocurre con los demás países? Tendrán que esperar a que sobren en los países ricos para tener ellos las sobras dentro de años.
Primero, poner la máquina de los laboratorios del mundo al servicio de la vacuna, que no es otra cosa que evitar millones de muertos y la ruina generalizada con una atrofia económica de la que tardaremos muchos años en salir. Luego ya hablaremos de la parte de lo que le corresponda a cada cual cobrar o pagar.
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