La pandilla "anticoletas"
Sí, existe ya una plataforma para que Piglesias dimita. Son exdirigentes del PSOE, del PP y Cs y algunos intelectualoides "de la tercera España". Aunque los que más piden la cabeza del "coletas" fundamentalmente pertenecen a los partidos del bipartidismo. No le soportaban al comienzo de sus pinitos políticos tras el 15M y ahora ya no le "tragan".
El caso es que la mayoría de estos politicastros de pacotilla no tienen un pasado o un presente político muy democrático que digamos como para tirar cohetes alegremente. Y hay que observar en qué medios escriben o aparecen y qué dicen ahora. No representan el sentir del militante de a pie, ni mucho menos las ideas de la Izquierda progresista. Ahí tenemos a Felipe González, Guerra, Leguina, Corcuera, Ibarra, G. Margallo, Aznar y la FAES, etcétera, que tendrían mucho que callar.
Es verdad que la lengua del líder podemita es larga y afilada y debería contenerse siendo vicepresidente de ese Gobierno del que despotrica. Siempre le pierden sus aviesas formas, pero está ahí para recordar a los poderosos que la Transición española tiene "lagunas enormes y errores de bulto". Incluso los partidos más allá del PSOE tildan de una traición a la Izquierda la imposición de cómo fue el procedimiento de la Transición.
Para orientarnos de qué pie cojean estos exdirigentes del PSOE e intelectualoides, lanzan un manifiesto "Cesar en la infamia: Piglesias debe ser destituido". Su plataforma "La España que reúne", que preside Nicolás Redondo, surgió con una proclama fundacional antes de las elecciones generales reclamando un Gobierno de unidad entre PSOE, PP y Cs. Nada menos, y sin ocultar sus intenciones de hundir a Pésanchez y al socialismo actual.
Ese escrito exigiendo el cese gira en torno a las declaraciones del jefe de Unidas Podemos en el marco de la campaña catalana asegurando que en España "no hay una situación de normalidad política y democrática plena".
Al vicepresidente segundo del Gobierno le achacan deslealtad con sus propios compañeros del Ejecutivo de coalición y con la inmensa mayoría de los españoles.
Felipe González, sobre el "caudillo" podemita: "Cuando se mete la pata lo oportuno es sacarla pronto, y yo no quiero que Pablo Iglesias la saque". El expresidente del Gobierno, el antiguo "Isidoro" de la predemocracia, con su tono irónico, no pretende aclarar nada ni unir España, sino acogotar al gerifalte de Unidas Podemos y seguir mangoneando al PSOE.
El presidente Pésanchez sabe perfectamente lo que hacen y dicen ambos (F. González y Piglesias). Pero ante todos estos reproches y los de algunos ministros (precisamente Margarita Robles y Marlaska) el Presidente guarda silencio. Y ni si inmuta. Lo mismo que cuando la cúspide sociata -barones y excargos- le atacó brutalmente y destituyó en aquel catastrófico comité federal de octubre de 2016.
Y es que a Pésanchez no le queda otra que seguir con Unidas Podemos. ¿O se va a ir ahora con la derechona? Ese PP que le quiere destruir y que sigue colgado de la corrupción política y económica y la negación del progresismo.
Las urnas en las elecciones catalanas marcarán las estrategias. Y veremos si los votos de En Comú Podem le sirven o no a Illa, a Iceta y a Pésanchez para lograr un mandato de "izquierdas" en el Govern de la Generalitat por encima del independentismo. Eso sí, con la anuencia de la abstención del trifachito catalán (PP, Vox y Cs) y con los votos de algunos independentistas debidamente equivocados.
El bipartidismo (PP-PSOE) arrastra aún "placas" de déficit democrático propias de la herencia de la dictadura franquista. Y no solo por la corrupción de esos dos partidos a lo largo de estos 44 años (destacamos fundamentalmente casos GAL, Filesa, ERES de Andalucía, o los casos Gürtel, Bárcenas, sobresueldos y financiación ilegal del PP, etcétera). También podemos afirmar que en España hay una escasez de justicia social (procesos de desahucio, alta pobreza, excesivo paro, bajos sueldos...). Actualmente saltan por los aires mecanismos de la cúpula del CGPJ, que actúa lenta y poco transparente en sus nombramientos para sus enredos políticos.
"La Monarquía y su poca transparencia -los últimos tiempos del Rey emérito sobre todo- ha sido uno de los grandes obstáculos para una plena democratización de España". Y eso lo ha pensado, dicho y redicho Piglesias muchísimas veces en los últimos años, desde que deseaba "desmontar el régimen del 78" y los privilegios de la casta política, financiera, judicial y religiosa de España.
Los que ya peinamos canas vemos claramente los intereses espurios de la derechona española y de algunos exdirigentes sociatas. Su fenotipo ha impregnado la Transición de una falsa sensación de plena democracia. Y está algo "mermada y tocada" desde entonces como herencia de la dictadura franquista.
Pero no está en su plenitud, ni mucho menos, y no solo lo dice y piensa Piglesias en su aventura/desventura al estilo de "Juego de Tronos". Nuestra democracia hay que trabajarla bastante más aún.
Este recadito va tanto para la pandilla "anticoletas" como para él, adalid podemita.
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