El Isabelazo
Parafraseando a Hamlet, en el drama trágico de William Shakespeare, podríamos decir que algo huele a podrido en Murcia, pero, la verdad es que esa misma podredumbre y ese mismo hedor a mierda yo ya la había visto y ya lo había percibido mi pituitaria. La rueda de prensa de la hasta ahora conspicua de Ciudadanos en el gobierno de Murcia, Isabel Franco, del que era y va a seguir siendo vicepresidenta, ahora fuera del partido que lidera Inés Arrimadas, me recordó mucho a las declaraciones que Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, diputados autonómicos socialistas en la Asamblea de Madrid, hicieron tras lo que se dio en llamar el “Tamayazo”. Corría por entonces el año 2003 y el PSOE e IU había firmado un acuerdo de gobierno en la Comunidad Autónoma de Madrid, solo faltaba la ceremonia de investidura para que el candidato electo del PSOE, Rafael Simancas, fuera elegido presidente, era un puro trámite, o eso parecía, porque, para sorpresa de todos, de todos menos de los que sabían que la mafia madrileña del ladrillo, en connivencia con el PP, había comprado por un montón de millones a los dos diputados socialistas, Tamayo y Sáez, para que se abstuvieran dando la presidencia, no a su compañero de partido, Simancas, sino a la candidata del PP, Esperanza Aguirre. He vuelto a ver las imágenes grabadas de aquella ignominia y he vuelto a ver la cara de falsa incredulidad de Aguirre antes de observar con atención la rueda de prensa de Isabel Franco, la que ha dado la cara por los tres tránsfugas, en Murcia. Las mismas mentiras y las mismas caras más duras que el cemento armado y, sobre todo, un denominador común, el Partido Popular, el partido más corrupto de España, el único partido condenado por la Justicia por “organización criminal” y el que aspira a seguir liderando la derecha en este país. Pablo Casado va a tener ahora que hacer piruetas dialécticas inverosímiles y triples saltos mortales con tirabuzón para explicarnos lo que ha hecho el secretario de organización de su partido, Teodoro García Egea, en Murcia, va a tener que explicar a los españoles en qué ha quedado el pacto antitransfuguismo y va a tener que darnos los detalles a todos de en qué consiste la regeneración de un partido corrupto hasta los tuétanos que nos ha querido vender, una regeneración que no se aprecia por ninguna parte. De momento no sabemos del todo cómo y con qué ha pagado el PP la traición de los que han roto la disciplina del partido y con su partido, Ciudadanos ¿solo con cargos en el Gobierno de la Comunidad autónoma de Murcia? ¿abriéndoles también las puertas del PP? A Tamayo y Sáez les pagaron lo suficiente para retirarlos de la política y que los madrileños no tuvieran que volver a ver sus jetas, todo un detalle. Dios los cría y ellos se juntan, dice el conocido refrán español, y la casa común de la derecha que Casado va pregonando por ahí al que lo quiera escuchar es, a las pruebas me remito, la casa de la mafia política. Pero, en fin, después del “Tamayazo” que todo el mundo vio, Esperanza Aguirre ganó las siguientes elecciones en la Comunidad Autónoma de Madrid, el resto de la película, del culebrón madrileño de la corrupción del PP, ya lo hemos visto todos, solo falta el desenlace final. Ya sabe usted lo que decía Alfred Hitchcock, el gran director de cine, sobre el suspense: “En un sofá hay una pareja conversando tranquilamente, y bajo el sofá hay una bomba de relojería a punto de estallar, nosotros lo sabemos, pero ellos no”. Atentos.
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