En referencia a la publicación La conexión que hace la fuerza contra el virus
Soy personal sanitario del ERA y me parece indignante la manera en que se nos menosprecia en este artículo detrás de un despacho, se menciona que nos tuvieron que enseñar a poner los EPI, pero no se menciona cuándo no los teníamos para trabajar y nos arreglamos con sacos de la basura y pantallas echas por nosotras porque no teníamos otra cosa, o cuando nos traían pantallas y mascarillas hechas por la gente del pueblo que no nos dejaban poner porque no estaban “homologadas” y viendo con impotencia cómo se nos iban las personas que tenemos a nuestro cuidado, se dice que no somos personal sanitario, cuando nuestra titulación y el trabajo que hacemos así lo acredita, porque además de “limpiar culos”, somos nosotras las que en los turnos de noche informamos a los médicos de guardia, cuando hay necesidad de llamarlos, del estado de nuestros residentes y de su historial médico, repartimos medicación, miramos constantes, somos las primeras que detectamos el malestar o el comienzo de cualquier tipo de úlcera, herida, dolor o cualquier otra patología de nuestros residentes, ejercemos de psicoterapeutas con ellos, los cuidamos todos los días del año, se menciona también una residencia del ERA; por una vez nos gustaría que realmente se preocuparan por preguntar a quien sí trabajó en primera línea en esta pandemia y que supieran realmente lo que se pasó en estas residencias y que no salgan siempre las mismas personas (personas que en ningún momento han tenido contacto directo con los contagios) colgándose medallas y en la foto de la prensa. Reitero mi malestar y el de mis compañeros y lo poco que se valora el trabajo de los sanitarios de residencias, y tendría muchas más cosas que decir, pero nosotros no necesitamos humillar a nadie para saber el trabajo que hacemos.
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