Sobre esa conexión con el ERA
Qué más quisiéramos el personal del ERA que esa conexión fuera efectiva y eficaz. Pero la experiencia nos dice que ni lo uno ni lo otro. No es efectiva porque la propia Administración, en lo que se refiere a la formación, ya distingue entre personal de un sitio o de otro a la hora de planificar y conceder cursos. Malamente vamos a estar preparados si lo único que nos ofrecen son cursillos sobre buenas prácticas, atención psicosocial y otros de similar estilo y ninguno sanitario. Y, sin embargo, los que nos interesan no aparecen en el repertorio de cursos.
Pero vamos a hacer un poco de historia. Los que ya tenemos una cierta antigüedad (ya no digo nada de los que son los "fundadores" de esta empresa llamada ERA) nos acordamos muchas veces, muchísimas, de las funciones que teníamos sí o sí en casi todos los centros. Digo casi porque los que habían pertenecido al Inserso y los que estaban dirigidos por la Diputación tenían otra estructura distinta. Las residencias que se crearon a partir de 1993 no estaban dotadas de ATS y/o DUE. Simplemente, no había. El peso de las funciones que actualmente desempeña esta categoría lo llevaban las auxiliares de enfermería, con la excepción de las curas y poco más, que estaban a cargo de los centros de salud.
Las auxiliares tenían encomendada (sí o sí) la función de llamar y atender a los médicos cuando era preciso, o sea, a diario. Eran las encargadas de gestionar todo el recetario y el control de la medicación, los cambios en las pautas y su administración, así como colocar, ordenar y gestionar el botiquín y el almacén. En los turnos de noche se preparaban pastillas, gotas, inhaladores, insulinas, etcétera, para que los residentes lo tuvieran todo dispuesto para el día siguiente, en el que una auxiliar en turno daba esa medicación, asegurándose de la toma. Además, se encargaba de la obtención de constantes y de valorar cuándo era necesario o no la atención médica.
Más problemas trajo la administración de insulinas y la medición de las glucemias, repetidamente requeridas por las direcciones de los centros y la gerencia de aquellos años, con la permanente amenaza de expedientes disciplinarios si no se llevaba a cabo esa función. A la par, sabíamos perfectamente que nuestras compañeras del servicio de salud jamás hicieron alguna de esas tareas.
¿Somos o no somos personal sanitario?
Llegó el día en que, tras muchas presiones, negociaciones, idas y venidas, el ERA se decidió a contratar DUE de una empresa externa, con la única función de administrar insulinas. Lo demás lo siguieron haciendo las auxiliares. Pero todo fue cambiando poco a poco, año tras año. Y actualmente hay una plantilla (nunca suficiente) de DUE que realizan todas estas funciones, no sin conflictos con motivo de las delegaciones de esas tareas.
Y después de este mero resumen, nos encontramos con unas personas que a viva voz y sin recato alguno, con independencia de las rectificaciones habidas, consideran que el ERA no tiene personal sanitario. Infinidad de veces hemos oído cosas peores acerca de nuestro trabajo, como que éramos los "mulos del ERA", nuestros centros, las "casitas de muñecas", y otras lindezas, y así se nos sigue considerando. No muy atrás en el tiempo hubo un alto responsable de la Función Pública que se permitió hacer comentarios y calificaciones sobre este colectivo, despectivos, por supuesto. Por tanto, parece que estamos en el fondo de una ciénaga mediática y que hemos sido un problema en la reciente pandemia y no una solución.
Las dos DUE de la noticia pertenecen al área III del Sespa, al igual que nuestra gerente. Evidentemente, la gerente del ERA no es responsable ni directa ni indirectamente de lo que estas dos chicas han dicho en prensa. Pero estoy seguro de que sí es conocedora de lo que allí se piensa de nosotros, y por ello debe desautorizar tales comentarios y exigir la mejor rectificación. No queremos más, ni medallas ni diplomas ni salir en un reportaje. Solo queremos que no se mienta.
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