¿Qué pretenden?
Que la Talidomida era milagrosa, era vox populi... hasta que cuatro años más tarde apareció el horror; que los reactores nucleares no explotan, lo sabía todo “experto” y todo ciudadano bien informado... hasta que en 1986 descubrimos que los reactores nucleares sí explotan. Chernóbil.
Ahora, en 2021, “Las vacunas son seguras”..., pero los laboratorios exigen quedar exentos de cualquier responsabilidad por los efectos secundarios; los médicos italianos exigen un “escudo legal” que los proteja de “efectos adversos de la vacuna”, y AstraZeneca se tambalea, mientras el Gobierno no dice esta boca es mía. ¿Ningún afectado se llama Excalibur?
¿Recuerda los vídeos de “conmoción y pavor”, que supuestamente muestran a personas colapsando en las calles chinas, en el origen de la pandemia? Sí, yo también, aunque no debe preocuparse, en España solo tendremos “algún caso aislado, como mucho”.
Es un hecho verificable que la preocupación en la ciudadanía sube exponencialmente desde que Fernando Simón declaró que la variante británica del Covid-19 sería “marginal”. Desde entonces, “sesudos razonamientos” de los vilmente llamados negacionistas, esas personas que se niegan a obedecer sin cuestionar, investigar y pensar con criterio propio, convierten nuestro diario devenir por este mar de lágrimas en un proceloso océano de desgracias.
Razonan: La protección de una vacuna de Pfizer protege un 95%, es decir, lo mismo que una mascarilla FFP2/N95. Bien, si llevamos desde julio con mascarillas obligatorias que, recordemos, protegen igual que la Pfizer, y, aun así, los contagios “están disparados”, la primera conclusión es que las mascarillas no nos han protegido del contagio, lo que nos lleva a preguntarnos ¿a santo de qué nos va a “proteger” la vacuna con el mismo porcentaje de “protección”? (ya anuncié lo de “sesudo razonamiento”).
Después de preguntarnos si es más peligroso viajar en el transporte público o estar al aire libre (a ver si nos aclaramos), nos da un ataque de risa ante la confirmación de que esta pandemia tan agresiva tiene una letalidad de menos del uno por ciento, y la edad media de los fallecidos por la misma, ronda los 86 años... ¡pero si la esperanza de vida en España está en los 84 años, oiga!
Reconocemos, eso sí, la incongruencia de Pfizer de seleccionar a sujetos jóvenes para probar una vacuna que ahora se administra prioritariamente a individuos viejos y enfermos.
Por otra parte, nuestro Gobierno ha hecho un alarde de humor negro, retrasando el inicio de la vacunación, previsto para el día 27 de diciembre, al día 28, día de los Santos Inocentes, y eligiendo para la primera vacunada de España a una señora que se llama “Araceli” (que etimológicamente significa, Sacrificio del Cielo (Ara Coeli, en latín).
Por último, el señor Feijóo, al toque de corneta, decreta la vacunación obligatoria en Galicia. ¿Se imagina al Gobierno de España obligando a vacunar de forma masiva y obligatoria? Tendrían que poner a todo el personal a vacunar 24/7, o crear robots superinteligentes, jeringuillas robóticas en ristre, cual Quijote sanitario, persiguiendo por las calles, tascas y centros comerciales a personas que huyen despavoridas, para vacunarlas masivamente, con vacunas experimentales.
La bendición final a tanto sinsentido la ha puesto Su Santidad el Papa Francisco, quien después de la exigencia cristiana de acoger a refugiados “sin papeles”, ordena ahora expulsar del Vaticano a todos los “sin papeles” sin vacunar. Acojonante.
Entre tanta confusión y angustia prepánico, solo nos falta que las autoridades sanitarias anuncien que los perros y gatos son grandes transmisores del virus. ¿Se imagina la hecatombe? No lo descarte, aunque el anuncio del apocalipsis llegará con la cepa catalana independentista; la cepa definitiva será el coronavirus del cambio climático, que, para ganar tiempo, ya profetiza el señor Gates.
Las fuerzas del orden mantienen el ídem, y supervisan el cumplimiento de las normas:
–Póngase bien la mascarilla, caballero.
–Caballero... eh, caballero... la mascarilla...
–... Va a ser usted sancionado, ¿de acuerdo?
Saludos cordiales.
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