Hay que empezar a fabricar vacunas hasta en las churrerías
Estamos desde hace más de un año (toda la humanidad) inmersos en una pandemia de dimensiones colosales, se mueren a cientos cada día en todos los países del mundo, en muchos ni se sabe hasta dónde llega la catástrofe por imposibilidad de llevar la cuenta siquiera. Están desbordados los hospitales, además de los muertos por el virus, tendríamos que añadir los que se mueren por otras patologías por imposibilidad de hacerles seguimiento o revisiones. Otros pacientes que, por miedo a acudir al médico, abandonan otras dolencias, y cuando llegan es tarde. Quiere decirse que estamos ante un genocidio asumido por todos.
Lo de genocidio viene al caso por tener el remedio en la mano y no disponer de él por la ineptitud de nuestros gobernantes, todos, muy especialmente los de la UE, EE UU, China, Rusia y UK, que, disponiendo de la vacuna, no son capaces de poner todos los laboratorios del mundo disponibles a fabricarlas para distribuirlas por todos los países (ricos y pobres) sin dilación, nos va en ello la vida de millones de personas, además de evitar una crisis económica de la que tardaremos muchos años en salir.
Luego de estar todos vacunados, ya es tiempo de cuadrar cuentas en cuanto a patentes.
Tener la cura para este virus, y no ponerlo a disposición de todos los que puedan fabricar esas vacunas es un genocidio en toda regla.
Los responsables de las empresas farmacéuticas que tienen las patentes, de no facilitar de inmediato la formula a todos los países, deberán ser juzgados por crimen de exterminio.
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