La Nueva España » Cartas de los lectores » "Mobbing" en tiempos de covid

"Mobbing" en tiempos de covid

30 de Marzo del 2021 - José Antonio Martínez Sánchez (Oviedo)

Señor Director:

Cuando alguien, pongamos que un amigo, llega un día a su puesto de trabajo y en ese momento le cambian inesperadamente la tarea y, además, unas semanas antes, se le priva de una información transcendental “por olvido”, y si se suma que tampoco tiene programada una concreta actividad para el día siguiente, puede estar seguro que ha caído como víctima de “mobbing”.

El covid no se lleva bien con nadie. Es más, suele acrecentar los problemas ya existentes, pero paradójica y diabólicamente puede dulcificar algún aspecto del acoso laboral.

Una conocida empresa, pongamos que pública, tiene una instrucción escrita, donde se obliga a los responsables de la misma a plasmar transparentemente las carteleras específicas de trabajo con seis meses de antelación y mantener esa candencia de forma permanente.

Dicha empresa se dedica a prestar servicios que deben ofrecerse las 24 horas del día y por tanto sus profesionales se ven sujetos a hacer guardias a partir de las 15.00 horas los días laborales, y jornadas de día completo los fines de semana y festivos.

El acosador de esta empresa decide, como un método más de hostigamiento y asechanza, no entregar el cuadro de guardias a la víctima con la antelación exigida, sino que lo hace a su antojo e interés.

Todo ello crea en la víctima un estado de incertidumbre y de alerta permanentes, además de hacer imposible su conciliación socio-familiar. El perjudicado pone los hechos en conocimiento de la alta gerencia de la empresa, de lo que se arrepiente a los pocos meses porque alcanza a ver que los gerentes, incumpliendo su propia normativa, apoyan al verdugo. A pesar de ello y superando periodos de “indefensión aprendida”, el profesional martirizado sigue durante cuatro años enviando escritos de queja a la gerencia según le van llegando a él los periodos de guardia que el acosador le hace saber de forma caprichosa. Periodos inasibles, cada vez más cortos.

Cuando se inicia la pandemia del covid, nuestra víctima, sorprendentemente, se da cuenta de que está mejorando, que se encuentra con menos ansiedad y que ha rescatado su concentración. Descubre, horrorizado, que está recuperando la salud con el confinamiento y que ya no le importa que le anticipen una futura guardia con seis meses o que tan solo sea de unos días. Ahora, ya no hay posible conciliación socio-familar, desgraciadamente para nadie. La instrucción decretada por el virus es de obligado cumplimiento; el confinamiento general es una realidad.

El acosado ya no tiene que preocuparse por preparar viajes para ver a sus hijos, ni tiene que visitar a un hermano con ELA ingresado en una institución, ni a su madre de 91 años, ni dar bochornosas y humillantes justificaciones o explicaciones a sus amigos y familia por no poder asistir a un determinado evento comunitario. El cuadro de guardias ya no lo necesita porque no puede viajar, no tiene entrada en las instituciones cerradas, no puede coordinarse con otros familiares que cuidan a su madre y no tiene que dar vanas excusas a sus amigos porque no puede relacionarse socialmente.

Un mal mayor, el covid, ha logrado asombrosamente suavizar un gran mal menor, el “mobbing”.

La víctima, desasosegada e insolidariamente, desearía, por un momento, que el confinamiento continuara durante un largo tiempo. Sentimiento que le desagrada profundamente y que le provoca un hastío emético y vergüenza hacia sí mismo. ¡El “mobbing” ya ha hecho su trabajo!

Los autores directos de “mobbing”, así como los mandos superiores que lo permiten, inician o lo avivan deberían ser inmediatamente cesados. La sociedad no puede seguir mirando para otro lado y no puede consentir el menor atisbo de acoso ni de abuso de poder. El “mobbing” que se ve es una mínima parte de la punta del iceberg, porque hay miedo a denunciarlo.

Cartas

Número de cartas: 49790

Número de cartas en Abril: 159

Tribunas

Número de tribunas: 2196

Número de tribunas en Abril: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador