Sequedad mental social
La sequedad mental no es el paso previo a la indiferencia.
La anulación del individuo sí que es el “canal” necesario para la aparición de la “indiferencia”, como Pandemia Social.
El “barbecho” social conduce, inexorablemente, a la sequedad mental.
El individuo y su entorno van asumiendo la alimentación en “lata” y el tiempo hará el resto. Los sabores de la cocina tradicional desaparecen y el goteo nasal del aceite “enlatado” irá anulando el olfato.
Sin cocina, sin sabor y sin olfato... Se estará echando la semilla de la “sequedad mental” del individuo, del grupo, del pueblo, de la ciudad y de la sociedad, que pasará a ser el “Paraíso de todo Estado socializante y oxidante”.
Cuando el individuo no discute, se demencia.
Cuando la demencia rellena una sociedad, los gobiernos aplauden, “indiferentes”, el amorfismo, encontrando vía libre para una política plagada de “Sequedad, de Indiferencia y, sobre todo, de partidismo totalitario”.
Los gobiernos se convierten en pastores solitarios de rebaños mudos y los individuos en muertos vivientes sin ilusión.
Tratamiento:
Gotas nasales para olfatear.
Gotas ópticas para observar.
Prohibición de grasas televisivas.
Lectura diaria, obligada, a elección personal.
Y... ¡Vuelva dentro de tres meses!
Si todo ha ido bien, habrá vuelto a recordar su nombre, su calle, su pueblo, sus ilusiones y su “sonrisa”.
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