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El arzobispo de Oviedo y la oveja descarriada

31 de Marzo del 2021 - J.J.J. Suárez González (Gijón)

A Jesús Sanz Montes, el arzobispo de Oviedo, le viene grande el cargo, un cargo cuya principal razón de ser no es que haya que tratar a D. Jesús de excelentísimo y reverendísimo señor (ni siquiera Dios tiene un tratamiento así) sino el de dirigir la labor pastoral en nuestra región, o eso me parece a mí. Dicen que Jesús de Nazaret, o sea, el jefe, pero el jefe máximo del Arzobispo, por encima, lógicamente, del Papa, utilizaba ejemplos sencillos para hacer entender a la gente sus enseñanzas, a estos ejemplos sencillos les dieron el nombre de parábolas. Entre todas ellas hay una que sobresale y que es imprescindible conocer para el que quiera ser un buen líder, un buen dirigente, un buen director, en fin, un buen jefe, es la parábola del buen pastor. Y dijo Jesús de Nazaret: "Si alguno de vosotros pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja a las otras 99 en el desierto y va en busca de la oveja perdida hasta que la encuentra?, ¿no va, si es un buen pastor, en busca de la oveja descarriada?". Pues bien, Sanz Montes, al que, además del cargo, el nombre también le viene grande, no es un buen pastor, porque se preocupa mucho del rebaño que tiene a su cuidado, el que tiene asegurado, pero no se preocupa nada de las ovejas descarriadas, entre las que me encuentro. Por supuesto que el arzobispo de Oviedo puede opinar libremente, faltaría más, afortunadamente España es hoy un país libre donde todos podemos opinar sin miedo a represalias (bueno, esta última afirmación vamos a dejarla en cuarentena), no como fue durante 40 años, cuando al dictador fascista lo llevaban bajo palio, en aquella España donde te podían hasta fusilar por luchar por la democracia y las libertades, eso sí, con la extremaunción; pero las opiniones con las que un día sí y al otro también nos deleita el Arzobispo no van, ni de lejos, en el sentido de recuperar a ninguna de las ovejas que ha perdido, todo lo contrario. Los artículos de opinión de Sanz Montes son monotemáticos, siempre ataca a la izquierda, y cuanto más de izquierda sea más la ataca. La última opinión encantadora del Arzobispo es que hay "intencionalidad ideológica" en algunas de las medidas contra el coronavirus. ¿Se referirá D. Jesús a las medidas de Ayuso, que ya ha logrado el hito de que Madrid sea la comunidad autónoma con más contagiados y más muertos de España? Pues parece que no, parece que lo que pretendía era meter el dedo en el ojo, por enésima vez, al presidente de Asturias, como cuando dijeron que Barbón no iría a Covadonga, meterle el dedo en el ojo al presidente del Principado en el feudo de Canteli, cuya opinión sobre las medidas contra el coronavirus, mejor dicho, a favor, es la misma que la de la presidenta madrileña. ¿Iría el excelentísimo y reverendísimo señor Arzobispo a darle también la extremaunción a los muertos por coronavirus en persona? Fue el Papa Francisco, ese jesuita al que se han querido cargar, esta vez no con un vaso de leche caliente sino con un libelo donde lo acusaban de consentidor con los pederastas, el que en su viaje a Cuba fue en busca de las ovejas descarriadas. El entonces presidente de la isla, Raúl Castro, manifestó después de entrevistarse con el Papa: "Voy a tener que volver a misa". Los curas obreros y el padre Llanos, ese que trabajaba por los más desfavorecidos en el Pozo del Tío Raimundo, eran buenos pastores sin ninguna duda, como los son los que van a las misiones, los que dirigen a los voluntarios de Cáritas que tanto están ayudando en estos momentos y como tantos y tantos buenos pastores que ha tenido la Iglesia. Pero el arzobispo de Oviedo no va a venir a buscarme a mí, la oveja más descarriada de todas, prefiere zaherir mi sensibilidad y mi inteligencia, la del ateo convencido, tan convencido de que el Universo no ha necesitado un hacedor como que el mensaje del Evangelio es más revolucionario, más subversivo y más de izquierda que el Libro Rojo de Mao. Tranquilo, D. Jesús, que su rebaño, el que tiene a su cuidado, no se le va a escapar, el problema lo tiene usted conmigo.

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