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Los santos inocentes

7 de Abril del 2021 - Rufo Costales (Oviedo)

Uno que es de letras y (ya lo he reconocido) escasas, nunca, hasta hoy, llegó a entender el mantra ampliamente divulgado por Thomas Malthus en 1798, mantenido en el tiempo por discípulos malthusianos, caso de Bill Gates, de que “somos demasiados en el planeta Tierra, y no hay recursos para todos”, máxime cuando en el primer mundo, ignorando que media África padece y enferma por hambre, se tiran a la basura millones en productos de primera necesidad para evitar que bajen los precios.

Pues bien, siguiendo la doctrina del economista inglés “somos demasiados” y resulta procedente “eliminar” a una gran parte de esas personas nacidas en la era de la Depresión, bebés de la guerra y baby boomers que de otro modo, como resultado de la vejez, acabaríamos muriendo de cáncer, pandemias, pobreza, alto desempleo, bajos salarios, suicidios, falta de vivienda, estilos de vida insalubres y de soledad. Materialmente entendible hoy, pero moralmente (¿a quién le importa?) inaceptable.

Ahora bien, esa supervivencia tiene un coste económico y eso es lo que en modo alguno podemos asumir si antes priorizamos guerras en Oriente Medio, viajes a Marte y otros proyectos milmillonarios. El precio de los medicamentos nuevos suele ser caro, por lo que se mira con lupa el balance coste/efectividad, y los costes financieros de sustentar este grupo demográfico se dispararán a medida que los servicios de atención médica multipliquen sus cifras actuales.

Pensemos que, por estimaciones de hoy, las personas entre 65 y 85 años se duplicarán para el 2030, mientras que las personas mayores de 85 años se triplicarán, con lo que se concluye que, mínimo, el 80% de los costes de atención médica absorbidos a lo largo de la vida ocurren después de los 65 años.

Para más inri, la población occidental, concentrada en las naciones transatlánticas, se enfrenta a un desafío como nunca se ha visto en la historia, llamado por algunos “babyboomer, bomba de tiempo demográfica”, que ya estaba en la mesa antes de la covid, y que quizá todos vayamos a ver, o ya estamos viendo, cómo se plantean soluciones eugenésicas (póngale nombre) de urgente aplicación.

Los hijos del baby-boom en nuestro país, nacidos entre 1945 y 1960, tenemos más canas, más esperanza de vida, más necesidades médicas y cobramos más pensiones. En paralelo, el desequilibrio demográfico de jóvenes/viejos significa que la sociedad será esencialmente incapaz de mantenerse a sí misma en la dinámica actual.

La mente genocida del Dr. Ezekiel Emmanuel, asesor de salud de Obama, escribió en “The Lancet” un estudio escalofriante llamado “Principios para la asignación de intervenciones médicas escasas”, donde dice que, “cuando se implementa, el sistema de vidas completas produce una ‘curva de prioridad’ en la que las personas de entre 15 y 40 años tienen las oportunidades más importantes, mientras que las personas más jóvenes y las personas mayores tienen oportunidades ‘atenuadas’”.

Es decir, que la vida de un joven de 20 años es más digna de vivir que la de uno de 3 o 75 años. En los dos últimos casos, la sociedad ha invertido demasiado poco para que valga la pena salvar esa vida joven o ya ha invertido demasiado, en relación con el valor financiero del adulto mayor.

Comprensibles desde esa perspectiva las “amenazas” de guerras, pandemias, desastres medioambientales, asteroides, hambruna, extraterrestres, cambio climático... Cobran entonces plena actualidad las palabras pronunciadas por el director nazi de salud pública, Dr. Arthur Guett, en 1935, referido al concepto de “vidas indignas de vivir”, que recomiendo leer dos veces:

“El mal concebido ‘amor al prójimo’ tiene que desaparecer, especialmente en relación con las criaturas inferiores o asociales. Es el deber supremo de un estado nacional conceder la vida y el sustento sólo a la parte sana y hereditariamente sana de la gente, para asegurar el mantenimiento de un pueblo hereditariamente sano y racialmente puro por toda la eternidad...”.

Ahora lo entiendo, y también entiendo esta pandemia ¿y Ud.?

Saludos cordiales.

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