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Cuaresma de purga y contrición

3 de Abril del 2021 - Rufo Costales (Oviedo)

Había rezado para que antes de que me llegara el turno de vacunarme nuestro Gobierno ya hubiera salido del oscurantismo y propiciado, urbi et orbi, un gran debate televisado entre científicos provacunas, científicos antivacunas y la participación interactiva de los ciudadanos, donde se aclararan todas las incógnitas, directrices e interpretaciones que existen al respecto. Nos lo debían por todo lo que nos están haciendo pasar.

Ha llegado el día y aquí estoy, en capilla, como se dice coloquialmente, y sumido en un mar de dudas, a pesar de algunas certezas. Vaya por delante que yo sí quiero vacunarme, pero, sinceramente, me fío muy poco de las vacunas actuales, catalogadas por la OMS como “experimentales”, y, excepto entre los 18 y 55 años, insuficientemente testadas, sobre todo en grupos de gente mayor con pluripatologías, dependencia funcional o deterioro cognitivo.

Entre las muchas dudas aún no aclaradas, quizá podrían explicarme algunas, sencillas e incluso ingenuas, como por ejemplo:

¿Por qué tengo que vacunarme si, incluso sin hacer nada, con esta enfermedad tengo un 99,991% de probabilidades de sobrevivir, a diferencia de una temporada de gripe vírica estándar, que es del 99,992%?

¿Por qué los vacunados se molestan con quienes no se quieren vacunar, considerando que si entre 100 personas se vacunan 99, el único posible perjudicado sería el no vacunado? ¿A quién perjudica?

¿Por qué si no me “vacuno”, la pandemia sigue porque se “infecta” la gente, y sin embargo, si me vacuno, la pandemia sigue porque la “vacunación” “fuerza al virus a mutar”?

¿Por qué me “garantizan” las autoridades y voceros del Reino que es segura, cuando ninguna ha sido aprobada y licenciada porque faltan años de informes al VAERS (Sistema de Notificación de Eventos Adversos de Vacunas)?

¿Por qué Macron, presidente francés, supongo que debidamente asesorado, dijo que la vacuna AstraZeneca era “casi ineficaz en personas mayores de 65 años”, y los funcionarios de salud franceses ahora dicen que no debe usarse en menores de 55 años? ¿Quiere decirse que solo funciona para el grupo de edad de 55 a 65 años?

¿Por qué no me aclaran definitivamente que la vacuna protege frente a los síntomas, pero que una vez vacunado, podría infectarme con el SARS-CoV-2, no mostrar síntomas, y ser un propagador asintomático, como previene la viróloga del CSIC, Margarita del Val?

¿Por qué no me dicen que en los estudios con animales, gatos y hurones, después de ser inyectados con la tecnología RNAm, todos los animales murieron con una sepsis abrumadora e insuficiencia cardíaca, al reinfectarse?

¿Por qué no me cuenta Frederick Osborn, cofundador de la Sociedad Estadounidense de Eugenesia, a qué “metas eugenésicas” se refiere cuando afirma: “Lo más probable es que las metas eugenésicas se logren bajo un nombre que no sea eugenesia?”.

¿Por qué las farmacéuticas no me explican a qué efectos secundarios “graves”, que pueden darse, tienen miedo, cuando exigen por contrato inmunidad legal?

¿Por qué se hace caso omiso de que en enero de este año, la OMS ya advirtió de que las PCR (también lo había advertido su inventor, el nobel Kary Mullis), no son instrumentos de diagnóstico adecuados, y que según otro comunicado del mismo Organismo, del reciente 20 de marzo, dice: “Si alguien obtiene un resultado positivo mediante PCR cuando se usa un umbral de 35 ciclos o más (es el caso en la mayoría de los laboratorios en Europa y EE UU), la probabilidad de que dicha persona esté realmente infectada es menor del 3%, la probabilidad que dicho resultado sea un falso positivo es ¡del 97%!? ¿Son inválidos todos los PCR efectuados? En ese caso ¿por qué se siguen haciendo?

¿Por qué nadie contradice al Dr. Cavadas cuando dice que “a ver quién se va a responsabilizar de los 20 o 25 casos de encefalopatía que van a producir las vacunas”; o al Dr. David García Azorín, de la Sociedad Española de Neurología al advertir que las trombosis detectadas tras la vacuna de AstraZeneca son “especialmente” graves?

¿Por qué Swissmedic, entidad oficial suiza, descarta lo que llama “vacunas prematuras” para afirmar seguidamente que “la seguridad de la población suiza tiene la máxima prioridad”?

¿Por qué no me dicen, y me lo explican, que la vacuna ARN-mensajero es una vacuna genética, cuyo objetivo es dar instrucciones a nuestro ADN?

¿Por qué los hallazgos científicos no han sido presentados en forma de documentos para ser evaluados por pares (como es habitual), es decir, por otros expertos independientes?

¿Por qué los críticos de las vacunas de ARNm (médicos, científicos, virólogos, epidemiólogos y expertos en salud pública), han sido bloqueados para que no aparezcan en canales como Facebook, Twitter, Youtube, televisiones y principales periódicos del país?

¿Qué evidencia científica existe sobre los efectos que tiene esta vacuna a largo plazo?

¿Qué evidencia científica sobre valoración Riesgo/Beneficio tiene esta vacuna, específicamente para los mayores, según edad e historial médico?

Llegados a este punto donde unos comparan el covid con un resfriado y otros con la peste negra, a los pacientes que han pasado el covid, les pasará lo mismo que a los que no lo hemos pasado: unos sufrirán alzhéimer, otros sufrirán arterioesclerosis, otros diabetes, otros artrosis, otros cataratas y todos, sin excepción, acabaremos muriendo. También pasa con el herpes genital, los hongos y el catarro común.

Lo dicho, estoy en un mar de dudas, aunque es un consuelo que los antiguos dejaran dicho: “Ubi dubium, ibi libertas” (donde hay duda, hay libertad). Hoy serían estigmatizados (quizás perseguidos) como “negacionistas”.

Saludos cordiales.

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